Irwin Valera (Chimbote, Perú. 1989). Autor de cuatro poemarios y una novela, ha sido participante en distintos festivales internacionales de poesía, catapultándose como uno de los autores de mayor relevancia en el Perú.

IRWIN VALERA; POESÍA PERUANA


No me quiere, lo sé
tenemos en común la distancia
y la intensidad para querer
aunque volemos en direcciones contrarias.

He intentado de todo
pero el olvido no sabe de llantos
mas la nostalgia se aferra a ganar.

Cómo te olvido
si a dos pasos de respirar
y a punto de ahogarme en este llanto
apareces de la nada
como si los meses de tu partida
hubieran durado un minuto.

Entonces respiro intentando morir
porque esto de hacer lo contrario no funciona
y en vez de flores te envié cactus
y te terminaron gustando
y en vez de una carta a mano
te escribí un libro que no publicaré
y en vez de acercarme
me alejé para que me extrañaras
pero cada intento fue inútil.

Y cuando me voy encariñando con esta soledad
con esta tristeza
apareces
pero te marchitas tan pronto
que hubiera sido mejor no saber de ti…
vamos
no me mates la tristeza
es lo único que me queda.

Me hace falta la sonrisa que te sobra por kilómetros
me hacen falta tus locuras como el intenso color de tu vestido amarillo
me hace falta una cláusula que restrinja quererte tanto
me hace falta quietud cuando te veo
y luego disimular que se te puede extrañar luego de un minuto

pero lo único que sobra aquí es el deseo de un beso cómplice
cuando me miras y pareces tener mis mismos deseos
cuando me creo que el amor se dispara en papeles
y nadie me quita que eres
que eres

aunque tenga dudas que matan
que por instantes son silencio
y me dicen que no eres
entonces vuelve la tristeza
y yo te espero
mientras me haces falta

y aquí estoy
creyendo en milagros en este país
donde se trafica el amor
pero somos resistencia
poniendo fuego en las palabras
como dos locos que se sonríen
aunque uno sea por amistad
y el otro por amor.


Después de ti
la luz moribunda
el ocaso al pie del charco
un letrero de «vuelvo pronto»

y te apareces de vez en cuando
como sombra que sale de algún pórtico
para recordar que me quisiste
o recordar que te fuiste

después de ti
la tinta tenue en el papel
que se sincera odiando tu partida
y se resiste a pintar

veo al gato de las siete
tan triste porque le pusiste un nombre
y te quedaste tan poco
que no le dio tiempo de recordarlo

y te fuiste
de este lado de la tierra
a la mitad de la luna
a un cuarto de aprender a olvidarte

te fuiste
pero dejaste la muerte
te llevaste el viento
y dejaste un mar de promesas

después de ti
todo es insípido
una total pérdida de tiempo
una necedad involuntaria
como mirarme al espejo para peinarme

después de algunas vidas
una serenata al olvido
y la ausencia de recuerdos
ya no te espero.