En esta primera colaboración, tenemos el gusto de presentar el trabajo hecho por los alumnos del poeta mexicano Javier Gutiérrez Lozano, quien además de poseer uno de los talleres de mayor continuidad en el país, es también el encargado del taller de poesía de Colegio Humboldt en Puebla. Aquí, una muestra del trabajo hecho por los alumnos.

TALLER DE POESÍA HUMBOLDT

Karola Busquets Rodríguez (Puebla, México. 2005)

EL MAR

Hoy quiero hablarte de un pez solitario
que ha encontrado en tus ojos el océano,
en tu voz el andar de las olas
y en su aliento la poesía.
Tu piel es la costa que había buscado,
pero tú, entero,
eres más que los océanos,
más que las tormentas que hunden barcos;
imposible escapar de tus corrientes.

GALICIA

Y en Galicia,
tierra verde donde los ríos
susurran al gritar.
Todo parece eterno
y tú existes sólo como antítesis.

LAS LLAMAS

Como poesía sin métrica
te mueves por la vida
actuando para la multitud.
Tus manos guían,
usando sólo el tacto para encontrarte.
A veces tocas fuego y de nuevo te pierdes
hasta recobrar tus sentidos.
No sabes que prefieres:
quemarte y nunca sanar,
evitar las cicatrices y abandonar
a quien has deseado,
o quemarte una y otra vez hasta que te abrase
el dolor.
Abre los ojos.
Elige las llamas.

Emiliano Centeno Salgado (Puebla, México. 2004)


Sus ojos se ausentaban
en esa mirada tan profunda
que contaba una historia;
traía de vuelta el recuerdo como el sol
que emerge después de una tormenta.


Hoy quiero hablarte del pez solitario
que ha encontrado en tus ojos el océano
y ha sido –a ciegas- tu nombre la luz en todo lo profundo.

Hoy es buen día para decirte
que nosotros somos este mar
y yo aquel solitario pez
en medio del agua
que por tanto tiempo anhelaba.

Ivanna Pérez Dartigues (Puebla. México. 2003)

AMNESIA

No eres culpable de no poder recordar
lo que en un momento llegamos a ser.
Perdida en tu forma de mirar al cielo
fuiste el reflejo del sol que trajo de vuelta
el calor en mis manos.

Llevo en mis fotos tu recuerdo;
yo ya no sé si soy aquella de la foto
o alguna “yo” que no volverá jamás.

AFUERA DE MI VENTANA

Sé que si me veo abrumada
En su aliento tendré el respiro
que aclare el camino.
Él no es el techo de esta casa,
Pero sus manos son mi hogar.

Brenda Ramírez Murrieta (Puebla, México. 2002)

LA JAULA DE TUS ALAS

El testigo de nuestro recuerdo,
aquel que revive el día
donde fuimos aves que en el vuelo
hicimos aire a nuestras alas,
impetuosas ráfagas de viento
a las que arranqué las plumas
para que el calor de mi pecho conservaras.
Fue ahí que me supe
caída en la jaula de tus alas.

HOY

Llegaban las horas de la tarde
mientras el cirrus pintaba el cielo
y el viento entonaba nuestra melodía.
Cruzábamos las ráfagas entre muchas hojas
mientras que el rubí de las montañas
hacía desvanecer el mismo ocaso.

Ángel Roberto Rojas Zárate (Puebla, México. 2002)


A veces lo que necesito
es dejar el mundo que conozco
escuchar el viento con los ojos cerrados,
para que la vida siga caminando.


Quiero que seas el río
que fluye en el mundo para detenerte.
Si te encuentras esa agua,
aprovecha sus salidas,
descansa en cada lago
arrójate en sus rápidos
aunque exista el miedo,
pues la vida corre, anda, fluye,
aún sin mí.

Mariana Rosas Maldonado (Puebla, México. 2003)

JUEVES
Siempre me han gustado los jueves
por ser realmente muy viernes
y muy poquito lunes.
Llegaba el inalterable final
pero aún sin anunciar un nuevo comienzo
pues el cliché del sábado me hacía olvidarlo.
Me gustan más los jueves desde que estás aquí,
y a partir de que tomas mi mano sin pena
y me besas en la calle
aunque nos tachen de
imprudentes.
Desde que me juras amor
ya no me importa ser estereotipo,
aunque a decir verdad, me gustan
mucho también los lunes.
Contigo que sean los jueves,
o el día que sea,
pero a tu lado.

HAIKU

Nunca te prendas
en fuego, solo para
que alguien no tenga frío.

Amadeo Segura (Puebla, México. 2004)


Zarpé al mar de dudas

en busca de estrellas inexistentes

para sanar mis ásperos labios

que añoran caricias de la luna

y que ya olvidaron las contiendas

que tu lengua dominó.


La costa me ha enterrado

donde corre una brisa melancólica,

y yo, aferrado a tu partida,

acepté el oleaje.

Gala Urióstegui (Acapulco, México. 2004)


El eco de tus gritos inunda la sequía
que invade ya tu almohada,
sólo aquellos que miran
saben del olor de tu cabello,
de quién te habrás de apoyar
para poder huir.
Los días manchan tus dedos con riqueza
y las alas del pájaro azul te llevas
allí donde sólo tu deseo lo sabe:
la lluvia inquieta de las flores,
lugar donde muero por bailar de tu mano.


Las líneas y olores se esconden de mí.
Vivo en un lienzo incompleto
donde los espacios vacíos me atormentan
buscando ser narrados
y la inocencia pregunta por el viento
que nos ha juzgado desde siempre.
Mentí sobre el canto que te revelaba,
pero también sobre la flor que has
marchitado con tu voz.
Páginas sin frases es lo que intento revelar,
pero lo único que obtengo
son recuerdos impregnados en papel.