Alejandra Pizarnik, La muerte filtrada por el sol.

* Mis poemas los hago con mucha paciencia. Un poeta no tiene apuro, no debe. Un verso, una línea, la escribo palabra a palabra. Cada palabra la anoto en una tarjeta distinta. Las ubico en mi cama y comienza el trabajo. Voy moviendo las tarjetas como peones de un damero...

Eusebio Ruvalcaba, Todo lo que para mí era aburrido.

BAJO EL AGUA Estaba a punto de ponerme de pie y marcharme cuando mis ojos se detuvieron en los ojos de una mujer que estaba sentada a un par de lugares, y que de casualidad se volvió a mirarme. Era evidente que venía sola. No hace mucho, me invitaron a la...

Charo Bernal, Un dolor amargo que recorre la distancia congelada.

PIRÓMANA Prendo, uno a uno, tus recuerdos cuando me deslumbra la estela azul que ondula en la llama, provocando escalofríos en mi cuerpo. Me seduce el sonido que produce la cerilla, al frotarla con tu nombre, apelando a tu virilidad con un grito áspero. Uno a uno, como una hilera de chopos ardiendo, te llaman los fósforos del...

Antón Chéjov, Aquello que inundó al mundo entero.

LA TRISTEZA La capital está envuelta en las penumbras vespertinas. La nieve cae lentamente en gruesos copos, gira alrededor de los faroles encendidos, se extiende, en fina, blanca capa, sobre los tejados, sobre los lomos de los caballos, sobre los hombros humanos, sobre los sombreros. El cochero Yona está todo blanco,...

Solange Romero, Tengo pruebas de que no creer en este mundo nos vuelve nuestros.

POEMA A LOS EXES I Soy tan mía  como que eres un escudo  en tiempos de paz, una placenta enterrada, un autor sin nombre. Soy tan mía  que eres un ex, ex-centro, ex-herida, ex-refugio, una imponente estatua  de ex-prócer cubierta de heces de pájaro. . . II Cómo no creer en un mundo  donde existen las jacarandas. . . III LA REVOLUCIÓN DE LAS ENREDADERAS ¡Que se venguen, que se venguen todas!  Por cortarlas...

Roberto Bolaño, Tal vez entonces, por azar, los poemas duelan tanto que serán una santa huevada.

TE REGALARÉ UN ABISMO (DIJO ELLA) Te regalaré un abismo (dijo ella), pero de tan sutil manera que sólo lo percibirás cuando hayan pasado muchos años y estés lejos de México y de mí. Cuando más lo necesites lo descubrirás y ese no será el final feliz, pero si un instante de vacío y de felicidad, y tal...

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