Un vino tinto barato
Bebo vino tinto barato casi todas las noches.
Lo bebo sola.
Lo bebo desde un vaso Baccarat de cristal, del cual
sólo poseo uno, y por eso debo beberlo
sola. La sabiduría popular
me dice que no debería beber
sola. Especialmente
si se trata de barato vino tinto.
El aroma asfixiante es tanto que un sentimiento
de angustia se vuelve rápido
desasosiego. Por eso
algunas veces imagino un compañero de bebida:
para aguantar el desasosiego.
Anoche, por ejemplo,
bebí con Baudelaire. Él bebía
de la botella, debido
a que sólo tengo un vaso de cristal Baccarat.
Charles (me pidió familiaridad) me dio las gracias
por invitarlo. Hace mucho que no sale
como solía, me dijo. Me disculpé con él
por no pensar antes en su compañía, y pregunté
por Jeanne Duval: hace mucho no la había visto,
me dijo, y suspiró. Dans l’amour il ya toujours un
qui soufre pendant que l’autre s’ennui. En el amor
hay uno siempre que sufre mientras otro
se aburre. Asentí y levanté mi vaso. Charles
me leyó de sus Fleurs du Mal, mientras
la brisa nocturna soplaba por mi ventana abierta,
y le confesé mi miedo a las flores,
cómo el olor de las flores me puede llenar de temor
inasible. Él, gravemente, movió
su cabeza. Tal sentimiento, me dijo,
le había inspirado a escribir estas líneas:
los arreglos de flores enterradas en vidrio exhalan su último suspiro;
y también, prefiero los frutos otoñales a los banales floreceres
de la Primavera. Tembló un poco,
se acabó la botella.
En la noche profunda Charles me leyó
y mientras dormía entre sus brazos me crecía la idea
de que comunicarse con los muertos no era, del todo,
una actividad mística. Puede no necesitar
más que un vaso o dos de vino barato tinto
y la disposición, profunda, de escuchar
los significados corporales
que tienen las palabras fantasmas.
