Fernando Etcheverry (Chile, 1997), quien publica también con el seudónimo de Ariel Write, es egresado de periodismo y poeta por supervivencia. En la adolescencia comenzó a escribir microcuentos e intentos de novela, pero en la universidad huyó a la poesía como desahogo. Desde entonces ha seguido escribiendo al desamor, a los monstruos de la cabeza y a la eternidad del amor.

NUEVA POESÍA DE CHILE; FERNANDO ETCHEVERRY

LA ÚLTIMA HOJA EN TU HOMBRO

Todos aman el otoño, pocos lo entienden.

Solo ven árboles con nuevos trajes;

el frío es la excusa perfecta para un café

o para espiar la vida desde una banca incómoda.

Es el paso de cambiar sábanas por frazadas,

cervezas por vino, sexo por abrazos,

y el mar por la fuente de la plaza.

Aquí nacen bostezos sin sueño,

caminatas por las farolas que ahora encienden

antes que el Sol,

y un trayecto a casa

que ahora camino sin tu mano frotando mis guantes.

Esta estación que todos aman por los colores,

la llevo odiando un par de abriles,

desde que nuestras fotos en pareja

se han convertido en paisajes vacíos.

Porque todos ven las hojas caer

pero nadie queda cuando tocan suelo, 

excepto tú.

Tú contabas los segundos exactos

en que la gravedad se hacía ley

y pintaba el suelo naranja.

Sabías a qué árbol correr

para posar justo antes

que la última hoja durmiera en tus párpados.

Tú sabías más del otoño

que el verano mismo,

y eso que te sacaba una estación de ventaja.

Pero hay algo que jamás

pudiste saber del otoño;

lo que lo hacía tan especial

era ver tus pómulos enrojecidos por el frío,

tus labios bajo cero rozando los míos

llevando a los grados Celsius a una nueva escala.

Y aquí estoy, 

como el árbol que olvidaste para la foto,

un tanto vacío desde que te llevaste mis hojas;

viendo cómo cuentas para el otro otoño,

mientras yo muero

por llegar a primavera.

CUANDO LA ANSIEDAD GOLPEA LA VENTANA

Me bajo del mundo

para estacionar aquí dentro.

Resguardado tras mis ojos

parece todo inmóvil

y sin cauce.

Hay un eco en estas paredes de carne

dónde cada voz quiere su lugar,

mientras afuera me ven en silencio.

Veo sus huellas detenidas

pensando en mi pensar,

pero aquí dentro

no cabe nadie más.

El espacio es limitado

el resto se lo llevaron hace un tiempo

a otras bocas

que entonan mi nombre a lo lejos.

Este hogar lleva campo minado

pero pensarte

muestra el camino seguro.

Quiero que veas

desde aquí dentro

y me recuerdes

quién soy allá fuera.

¿ESTA NOCHE TE QUEDAS?

El canela de tu pelo

combina con mi café de mañana

¿Esta noche te quedas?

o serás una estrella más

que se ha ocultado al amanecer.

Es que me aburrí de coleccionar pieles

y que mis manos

tengan el mapa de cada espalda

que no se ha quedado.

Estoy un poco harto del tronar 

de las botellas vacías

y de los dedos marcados

que se traslucen 

cuando enciendo la luz

contemplando que sobra un vaso.

Pero es mi culpa

que nadie más me llene tanto

como una botella vacía,

porque todo dialogo con alguien más

caduca cuando la cama deja de sonar.

Los rasguños de las sabanas rotas

son testigos que he escogido mal;

cada estrella surca el cielo

y el mío parece nublado.

He buscado bocas que me agiten con sus palabras

pero hay lenguas que lo mejor que pueden ofrecer

es el silencio.

Por eso, después de tantas botellas vacías,

de sábanas rotas por otras manos

y de vasos con labiales de no sé cuál boca,

quiero que mis próximas resacas sean contigo.

¿Esta noche te quedas?

no respondas, sé que las siguientes también

porque el canela de tu pelo

combina con nuestro café de mañana.

Fernando Etcheverry (Chile, 1997), quien publica también con el seudónimo de Ariel Write, es egresado de periodismo y poeta por supervivencia. En la adolescencia comenzó a escribir microcuentos e intentos de novela, pero en la universidad huyó a la poesía como desahogo. Desde entonces ha seguido escribiendo al desamor, a los monstruos de la cabeza y a la eternidad del amor.NUEVA POESÍA DE CHILE; FERNANDO ETCHEVERRY