HE VISTO SUEÑOS
Yo he visto sueños que nadie recuerda
y llantos en tumbas equivocadas.
He visto abrazos en un avión que cae
y calles de arterias todas abiertas.
Yo vi volcanes más dormidos aún
que raíces de un árbol genealógico,
y vi también a un niño que no teme la lluvia.
Pero a mí no me vio nadie.
A mí nadie me vio.
INVISIBLE
Algo sale de mí
denso como el humo de un fuego recién apagado,
lejano como una semilla arrojada al sol.
Mi rostro palidece
entre el vaho, sobre el espejo,
peso como una cortina que perpetuamente lucha
por alcanzar la alfombra con sus bordes gastados.
Sueño contigo aunque no te lo diga,
pierdo dimensión como si fuese una bandera
enrollada alrededor de un mástil inclinado.
Yo puedo convocarte sólo a través del tiempo,
pues él tiene cada vez menos quien lo capture.
Ojalá regresaras, junto a las mariposas,
dispuestas a no ser vistas jamás.
Las tinieblas también se encierran en sí mismas a escondidas.
El deseo de tocarte la frente cuando nadie mira
es más antiguo que el tiempo.
DESPERTAR
En el momentáneo abrazo
hablo de la eternidad.
Las campanas envían su llamada en el viento
hasta las plumas donde descansamos
nuestros rostros dormidos.
Es muy temprano. El aire húmedo corre bajo
los puentes. Las nubes se separan al mínimo
contacto, los edificios, al paso de las golondrinas.
Los granjeros rezan para que deje de llover,
al tiempo, los árboles desisten de sus hojas
para que el cielo se haga todavía más grande.
Son suaves tus manos esta mañana y
suave es la flor de la rugosa almendra.
En la iglesia de al lado
llevan siglos hablando de un amor
que va a sobrevivirnos.
