LA ÚLTIMA MÁSCARA
No la he encontrado
todavía
aquella escritura que libera
aquella de la que me apoderé alguna vez
en las sacudidas de esos climas
que se parecen a la juventud y a la pasión
se parecen a los placeres del cuerpo cuando te sorprenden.
No la he encontrado
y tal vez ya no la buscaba
estaba ocupado de fruslerías y se mancilló mi sosiego
pretendí que no encuentro tiempo para afilar su hoja.
el tiempo estaba poniendo máscaras y llamaba
por detrás de la cuna del bebé
por detrás del reptar del bebé, los pasos del niño
y las sacudidas del adolescente
La angustia del joven, la desesperación del hombre
y la vejez de todas las promesas
cuando el tiempo ya no tiene máscaras para poner
Pero ahora
debo reptar
dar pasos
tropezar
persiguiendo mi angustia
y antes de todas las promesas yacer en el ataúd.
la última máscara está en mi mano y me la voy a poner.
Y NO PARÁBAMOS
No tengo país para ahí volver
No tengo país para ahí desterrarme
Un árbol cuyas raíces agua de río que fluye
al no pararse muere
si se para también muere
Sobre la mejilla de la muerte y sobre su brazo
transcurrieron mis días más relucientes
mi país que cada día yo lo perdía
también lo estaba ganando cada día
Toda la gente a un solo país pertenecía
y mi país se multiplicada en las pérdidas
se regeneraba en las pérdidas
sus raíces en el agua estaban como yo,
si paran de serlo mueren
si no paran también mueren
ambos fluyamos con un río de rayos de sol
del oro en polvo que de antiguas heridas subía
Y no parábamos
Ambos fluyamos
Y nunca hemos pensado parar y reunirnos
No tengo país para ahí desterrarme
No tengo país para ahí volver
Y si me paro en algún país me muero.
Es un país que, por supuesto, la lluvia arrastró
Es un país que he perdido y recuperado
no tenía más remedio que perderlo y recuperarlo
Éste era mi destino
me desgarraba en el sueño recuperándolo
y en la vigilia perdiéndolo
no dormía
ni me despertaba
Es un país que la lluvia arrastró
dejándome tirado
sin del todo perderlo
y tampoco recuperarlo
La lluvia me arrastró y dejó a mi país fuera de mi alcance.
ASESINADOS MÁS FELICES
Los refugiados dicen los periódicos
Los refugiados, la palabra se repite con frecuencia en oficinas con aire acondicionado
Los refugiados, la nieve cae sobre sus tiendas de campaña,
Los asesinados más felices que yo,
¿quién excepto yo, que envidiaría a los asesinados?
Como un pañuelo antiguo
la tierra de Siria se extiende
en una caja
¿la salvó un jinete o los ladrones la saquearon?
vuestro nombre es como una tela muerta
no se desgasta
me la vestí en el día de la resurrección
Oh, Dios, estos son mi gente
¿Cómo nos llamarás en los cuadernos del Juicio Final?
Sí, somos refugiados…
***
Nadie diría lo que he dicho
y tampoco la tierra lo dejará ir
Ahora trato de dirigirme hacia mis cosas
pero la tierra
pone en mis manos los harapos de su padre muerto
la foto de su hijo perdido
de su hijo secuestrado
y de su hijo que la vendió.
Caravanas interminables
de esclavos
Historias de injusticias
interminables que nunca acaban
las pone delante de mí
y ni siquiera puedo huir,
La Tierra nunca me deja preocuparme de lo mío.
