Elizabeth Castro (Ciudad de México, México. 1994) es Licenciada en Relaciones Comerciales de profesión, pero autodidacta en las artes literarias y plásticas. A una corta edad comenzó a escribir poesía y relatos breves como resultado de su gran pasión por Poe, Sabines, Borges y Neruda. Actualmente trabaja en su primero poemario y está cerca de estrenarse en el mundo de las publicaciones con una antología de poesía joven. Aquí su segunda muestra de poesía para Vislumbre.

NUEVA COLABORACIÓN DE ELIZABETH CASTRO

LA MONTAÑA Y LA VIDA

Supongo que te han dicho “ten cuidado”.

Quien no conoce sus pasos, tropieza sin darse cuenta.

El que va de prisa no es más que aquél que solo quiere llegar arriba,

pero la dicha está en las estrellas de magma que vas dejando atrás con cada paso.

De ser necesario hay que tomar un respiro para incorporarse, 

modificar el ritmo 

y después seguir. 

Cuando entiendas el camino, vas a ver el cielo.

El verdadero secreto es enfocarse en los latidos que te guían, y no en la cima,

tomar de vez en cuando la senda equivocada y buscar la mejor suerte

que es aquella que te muestra debajo de unos párpados el horizonte.

EL FRÍO CUERPO

Ya no estaré en la hoguera por ti,

ya no seré incendio.

El que juega el juego del fuego 

se vuelve polvo.

El que polvo se vuelve,

con el viento se va.

No es un acto de valentía,

es la consecuencia del iglú,

pero a la inversa.

Teníamos un refugio y lo lloviste,

me hiciste llover.

Hoy ya no hay luz,

hoy nada calienta,

hoy me sacudiste.

hoy te consumiste.

139

A mí no me hace falta que se nos venga el fin del mundo 

para pedir como último deseo

pasar todos los días que me quedan junto a ti,

y así ponerme en deuda con el amor.

Eres un hombre al que no hay que permitirle

ni los 139 pasos que nos separan,

porque ya comienzo a extrañarte,

extrañar tu mirada,

la forma de tus labios,

tu pecho que me tranquiliza,

tu risa de cada hora.

tus pasos con la misma velocidad a la que va nuestra historia

y a la que no hace falta pausar.

He concluido que hasta nuestra guerra de hábitos es necesaria

para ayudarnos a crecer y ser mejores

como tú y yo lo prometemos siempre.

Que aceptamos el color gris y la lluvia que nos gusta.

Tienes que saber que mi pasado ya era polvo 

y que no hacía falta barrer con tus pinceles,

porque el viento solito se lo llevó,

así que no es necesario que te impidas respirarme tranquilo.

La vida cada vez nos da más 

y yo espero que conmigo lo tengas todo.

En conclusión:

Prometo ser verdad,

volver después de cada despedida,

latir contigo,

ir a tu paso,

estar junto a ti cuando no encuentres la luna 

y dibujarla sobre tu espalda con mis dedos caminantes.

Prometo arder para ti la chimenea más bonita.

Bailar tu canción.

Pedirte en cada deseo.

No planearte, solo contemplarte.

Hacerte siempre una primera vez

para que no conozcas la rutina.

Admirar tu paz,

ayudarte a exhalar tus inquietudes,

distinguir tus miedos y salvarte.

Beberme el mar si es necesario.

No aceptar la suerte si no viene contigo.

Prometo curarte,

cuidarte, amarte, 

respirarte y desnudarte,

mientras beso tu Saturno corazón. 

Elizabeth Castro (Ciudad de México, México. 1994) es Licenciada en Relaciones Comerciales de profesión, pero autodidacta en las artes literarias y plásticas. A una corta edad comenzó a escribir poesía y relatos breves como resultado de su gran pasión por Poe, Sabines, Borges y Neruda. Actualmente trabaja en su primero poemario y está cerca de estrenarse en el mundo de las publicaciones con una antología de poesía joven. Aquí su segunda muestra de poesía para Vislumbre.NUEVA COLABORACIÓN DE ELIZABETH CASTRO