UNA GUERRA SIN BANDERA
En este nublado día
asoma la tristeza en mi interior,
como tormenta
a través de los cristales rotos
de mi ser.
Es verano,
mi pecho doliente
aún padece
el invierno de aquel abril,
estoy en medio de la guerra.
Indefensa,
el mar entero
se desliza por mis mejillas
muriendo con lentitud
sobre mi pecho.
No tengo bandera blanca,
en medio de este campo de muerte.
A mi alrededor,
el sol comienza a salir,
en el fondo se escuchan estruendos;
es mi alma cayéndose a pedazos
Estoy en guerra, sin bandera.
.
.
EL MUNDO QUE LLEVO DENTRO
El mundo que llevo dentro
no se parece a las flores,
es la guerra,
sangre y humo
en cada rincón.
El mundo que llevo dentro
conoce el amor,
pero es experto en rupturas
y heridas.
El mundo que llevo dentro
se parece
a todo lo destruido
por la rivalidad,
es un campo de ruina,
un cementerio,
lugar oscuro.
El mundo que llevo dentro
es un diluvio
triste.
.
.
MIS LÁGRIMAS SON PALABRAS
A veces la vida
pesa tanto como
un nudo en la garganta,
en el alma,
mi voz se vuelve silencio y
mis lágrimas se tornan en palabras.
La ansiedad
me asfixia,
me corta el habla.
Es cuando aparece el océano
que grita todo aquello que
mi boca no puede pronunciar.
Mis ojos son la conferencia
de mi interior.
