Rocío G. Benítez, Recomendación literaria.

DONDE UNA VEZ SUS OJOS HOY FLORECE POESÍA



Dos pedazos no es un cráneo.
Ni un cuerpo.

Son huesos: semillas
que no han de germinar en la tierra
aunque las riegues con llanto.

Rocío G. Benítez


Siempre he creído que la verdadera poesía es aquella que cualquier tipo de lector recuerda y hace propia con inevitable recelo, como la oración más dulce contra los días difíciles.

La función del poema cumple, pues, su objetivo con base en la claridad emotiva con que el poeta es capaz de manejar su propio lenguaje para sensibilizar a los otros con absoluta simplicidad.

En un mundo en donde claramente es imposible para muchas personas empatizar, encarnar el dolor del otro —ese desgarramiento que implica la pérdida de un ser amado ante circunstancias violentas y llenas de una despreciable miseria humana—, es de admirarse que la poesía pueda ser, por fortuna, el medio clarificador donde está presente, una vez más, la voz de todos nuestros muertos.

Algo similar encuentro en la lectura de «Donde una vez tus ojos ahora crecen orquídeas», de la poeta queretana Rocío G. Benítez. Poemario que nos invita a ver con otros ojos la cruda realidad de un país inmerso en las sombras, debido a circunstancias puramente machistas y misóginas, que la mayoría sólo ignora.

Nadie puede comprender el dolor inmenso del otro hasta que no se calza la más grande de sus penas.

Audre Lorde apunta lo siguiente: 

“No soy libre mientras otra mujer sea prisionera, aunque sus cadenas y las mías sean distintas».

G. Benítez confronta a la sociedad mexicana mediante su voz, y rompe, de manera certera, esas ataduras a través de sus poemas para abrir nuestra conciencia y hacernos reaccionar ante los actos viles que ocurren en un mundo donde el peligro que corren todas las mujeres es latente día con día.

En este libro, Rocío retrata con desesperación sus sentimientos más dolorosos, no sólo para darle voz a la ausencia de una hija, sino para subrayar y poner en claro que debemos modificar, principalmente, nuestra educación para no ser cómplices, con nuestra apatía, de la maldad existente.

En conclusión, considero que esta obra tiene la fuerza capaz de estremecer a quien logre empatizar, quizá a quien sabe lo que implica vivir con una herida abierta, ahí donde, pese a que el dolor resulta insoportable, también en algún momento habrá posibilidad de florecer y recuperar un poco de esperanza en forma de poesía. Porque como diría Pizarnik: 

“Escribir un poema es reparar la herida fundamental, la desgarradura. Porque todos estamos heridos”.

Ángel Pérez Escorza,

Mineral del Monte, Hidalgo, México.

DONDE UNA VEZ SUS OJOS HOY FLORECE POESÍA Dos pedazos no es un cráneo.Ni un cuerpo.Son huesos: semillasque no han de germinar en la tierraaunque las riegues con llanto.Rocío G. Benítez Siempre he creído que la verdadera poesía es aquella que cualquier tipo de lector recuerda...Rocío G. Benítez, Recomendación literaria.