HORARIO DE VISITAS
Espero la noche
igual que los prisioneros el día de visitas.
Entro a mis sueños con los ojos abiertos.
Soñando no podemos leer o morir
pero podemos hablar con los muertos.
Son muy elegantes:
ni un gusano en el pelo,
nada de tierra en sus trajes.
El ataúd les sienta tan bien
como una cámara de bronceado.
Así de poco turístico es el más allá:
los muertos llevando flores a los vivos,
los vivos regando flores plásticas.
Igual que el horario de visitas en prisión
mis sueños acaban demasiado pronto.
Al despertar no estoy seguro
de quién está libre y quién encerrado.
.
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FALSA ALARMA
Alguien marcó mal un número,
el suicida —alegre— se quita la soga
y corre hacia el teléfono.
Pero la llamada no era para él.
Así de rápido viene la inspiración.
Así de rápido se pone en tu contra.
No saber qué hacer
con la inspiración
es peor que la falta de inspiración.
Esa luz al final del túnel
puede ser otro tren que viene a embestirte.
.
.
AVE DEL PARAÍSO PERDIDO
El canto del cisne antes de morir
no es más triste que el llanto del fénix
luego de renacer:
inmortal porque resurge
una y otra vez de sus cenizas
y ni siquiera así recupera la infancia.
