Alejandra Pizarnik (Argentina, 1936-1972) Fue una poetisa argentina que en su juventud cursó algunas materias de la carrera de Letras y también estudió pintura. Dados sus reincidentes cuadros de depresión, comenzó a hacer terapia, donde descubrió que padecía de Trastorno Límite de la Personalidad, lo cual vuelve más admirable su dedicación a la escritura y puede apreciarse en obras como "La jaula". Su primer libro, "La Tierra Más Ajena", fue publicado en 1955 con el apoyo económico de su padre. Antes de quitarse la vida escribió cerca de 10 poemarios y comenzó a abordar la prosa.

Alejandra Pizarnik, La muerte filtrada por el sol.

*

Mis poemas los hago con mucha paciencia. Un poeta no tiene apuro, no debe. Un verso, una línea, la escribo palabra a palabra. Cada palabra la anoto en una tarjeta distinta. Las ubico en mi cama y comienza el trabajo. Voy moviendo las tarjetas como peones de un damero de ajedrez. Con los pies voy tapando las palabras. Fumo mucho, desobedezco. Ahora las tarjetas se han ensuciado de tanto taparlas y descubrirlas. Mi cuerpo se revuelve, hago el amor con la poesía, músculo a músculo, tarjeta a tarjeta.

**

La muerte es una palabra.

La palabra es una cosa, 

la muerte es una cosa, 

es un cuerpo poético que alienta 

en el lugar del nacimiento. 

Nunca de este modo 

lograrás circundarlo. 

Habla, 

pero sobre el escenario de cenizas; 

habla, 

pero desde el fondo del río 

donde está la muerte cantando. 

Y la muerte es ella, 

me lo dijo la canción de la reina. 

La muerte de cabellos 

del color del cuervo, 

vestida de rojo, 

blandiendo en sus manos funestas 

un laúd y huesos de pájaro 

para golpear en mi tumba, 

se alejó cantando 

y contemplada desde atrás parecía 

una vieja mendiga 

y los niños le arrojaban piedras. 

Cantaba la canción 

en la mañana de niebla 

apenas filtrada por el sol, 

la mañana del nacimiento, 

y yo caminaría 

con una antorcha en la mano 

por todos los desiertos 

de este mundo y aun muerta 

te seguiría buscando, 

amor mío perdido, 

y el canto de la muerte 

se desplegó en el término 

de una sola mañana, 

y cantaba, y cantaba. 

También cantó 

en la vieja taberna 

cercana del puerto. 

Había un payaso adolescente 

y yo le dije que en mis poemas 

la muerte era mi amante 

y mi amante era la muerte 

y él dijo: tus poemas 

dicen la justa verdad. 

Yo tenía dieciséis años 

y no tenía otro remedio 

que buscar el amor absoluto. 

Y fue en la taberna del puerto 

que cantó la canción. 

Escribo con los ojos cerrados, 

escribo con los ojos abiertos: 

que se desmorone el muro, 

que se vuelva río el muro.

La muerte azul, la muerte verde, 

la muerte roja, la muerte lila, 

en las visiones del nacimiento. 

El traje azul y plata fosforescente 

de la plañidera 

en la noche medieval 

de toda muerte mía.

La muerte está 

cantando junto al río.

Y fue en la taberna del puerto 

que cantó la canción 

de la muerte. 

Al alba venid, buen amigo, 

al alba venid.

Nos hemos recordado, 

nos hemos desaparecido, 

amigo el que yo más quería.

Yo, asistiendo a mi nacimiento. 

Yo, a mi muerte.

Y yo caminaría 

por todos los desiertos 

de este mundo y aun muerta 

te seguiría buscando, a ti, 

que fuiste el lugar del amor.

***

Ven a vivir conmigo. Tendremos todos los libros de poesía que existen en el mundo.

Toda la música. Todos los alcoholes que arden en los ojos y corroen el odio.

Nos embriagaremos hasta oscilar como seres de una materia fosforescente, y diremos tantos poemas que nuestras lenguas se incendiarán como rosas.

****

Soñé que cantaba. Cantaba como alguien que reencuentra su voz en la noche. Una vez despierta, canté durante horas delante del espejo. Para escuchar mi voz bailar, mi voz enrollada a mi alrededor como la cuerda de un ahorcado —hacía tanto tiempo que mi voz estaba presa en un nido de hilos rígidos, presa al fondo de mi garganta en una imposibilidad para comunicar—. Así que canté canciones.

*****

Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis, haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo, rescatando cada frase con mis días y mis semanas, infundiéndole al poema mi soplo a medida que cada letra de cada palabra haya sido sacrificada en las ceremonias del vivir.

Alejandra Pizarnik (Argentina, 1936-1972) Fue una poetisa argentina que en su juventud cursó algunas materias de la carrera de Letras y también estudió pintura. Dados sus reincidentes cuadros de depresión, comenzó a hacer terapia, donde descubrió que padecía de Trastorno Límite de la Personalidad, lo cual vuelve más admirable su dedicación a la escritura y puede apreciarse en obras como "La jaula". Su primer libro, "La Tierra Más Ajena", fue publicado en 1955 con el apoyo económico de su padre. Antes de quitarse la vida escribió cerca de 10 poemarios y comenzó a abordar la prosa. Alejandra Pizarnik, La muerte filtrada por el sol.