Darío Alejandro Barrón Portillo (Puebla, México. 2003). Estudiante de Literatura y Filosofía en la Universidad Iberoamericana de Puebla. Dentro de sus andares poéticos, se destaca el haber sido seleccionado para formar parte de la publicación de una antología de jóvenes creadores en España. Ha participado en algunas lecturas y presentaciones de poesía.

Darío Alejandro Barrón Portillo

SIN PODER DORMIR

La noche intensa camina sobre las hojas de los árboles,

el ruido inconsolable traspasa una abertura

casi insignificante que se abre con indiferencia

a un acecho que regocija detrás de lo secreto.

Una leve sirena de ambulancia

rodea el perímetro de calma

y los ruidos casi indistinguibles

sobre la superficie de la habitación

caen como una gota de lluvia hacia el oído alerta.

El miedo comienza a destorcer rigideces,

la palidez del rostro fulmina a los gestos previos a dormir.

La mente se sobreestimula y comienza

a reducir el margen de calma.

El insomnio define una situación inconcreta

que se posa ante un día cualquiera.

Cierro los ojos y encuentro vastedad de peligros.

.

.

MALOS DÍAS

Pasan los días arrasándome en ciertos momentos

donde mis pensamientos se acomplejan sobre mí,

me indefinen y me borran de la superficie estable,

me desequilibrio, me tambaleo,

se me difumina la falaz calma

y comienzo a fermentarme de reliquias dolientes.

Entro en el umbral de averiadas situaciones

y ya sabes, una vez que entras

la puerta de salida se vuelve el único anhelo inalcanzable,

el pacto que termina hundiéndote definitivamente,

la cerradura sobre la rutina, el cuento sin final feliz.

Pasan las noches con la oscuridad palpando mi piel

y las luces me rodean, mi sombra se dobla

entristecida hacia mi pecho,

hacia mi corazón abierto,

hacia las brasas que definen el destino.

Avanza el tiempo entre las rendijas de mis párpados,

no tengo miradas suficientes ni visiones

que exhalen esperanza.

Pero como tú sabrás,

en todos momentos estás tú,

en los buenos, en los malos, en los horribles, en los deleites.

Tu presencia es sincera,

porque llevarte conmigo es llevar una sonrisa

en medio del trueno,

es traer conmigo un apapacho en la cúspide de un suspiro,

es existir con la magia en los bagajes mentales.

Pienso en ti, la magia me envuelve

y no me suelta, o, mejor dicho, no me alejo,

doy vueltas hasta encontrar tu rostro

y cierro los ojos y te sigo viendo y los abro

y estás nuevamente ahí.

Ahora mismo los días han sido de un tono gris

que corrompe los colores

pero momentáneamente, fortuitamente,

llega tu presencia y sonrío

y tengo más ganas de cruzar este laberinto que me aprieta

y esa espontaneidad con la que apareces

me recuerda que ningún mal día es eterno.

.

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ARDIENDO

En el acto de valerosidad dos cuerpos

encienden una mecha que traspasa

el volumen intenso de penumbra.

La oscuridad se reduce a un áspero grito

chillando sobre un elástico vacío,

y las formas vivas comienzan a brotar

de los espacios ausentes.

Se calla ante el asombro

entonces una chispa determinante

vuelve a su sitio.

Darío Alejandro Barrón Portillo (Puebla, México. 2003). Estudiante de Literatura y Filosofía en la Universidad Iberoamericana de Puebla. Dentro de sus andares poéticos, se destaca el haber sido seleccionado para formar parte de la publicación de una antología de jóvenes creadores en España. Ha participado en algunas lecturas y presentaciones de poesía.Darío Alejandro Barrón Portillo