David Huerta (Ciudad de México, 1949 – 2022). Fue poeta, editor, ensayista y traductor mexicano. Hijo del reconocido poeta mexicano. Efraín Huerta. Se vio envuelto desde su infancia en el ambiente literario del país. Estudió Filosofía y Letras Inglesas y Españolas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Allí conoció a Rubén Bonifaz Nuño y a Jesús Arellano quienes en 1972 le publicaron su primer libro de poemas El jardín de la luz. Huerta pertenece a la generación del movimiento estudiantil-popular de 1968. Fue uno de tantos brigadistas que salieron a las calles para defender el pliego petitorio de seis puntos que el movimiento enarbolaba como su principal bandera de exigencias democratizadoras. Fue ganador del Premio Xavier Villaurrutia, el Premio Nacional de Ciencias y Artes, y el Premio FIL de Literatura.

David Huerta: La luz en la sombra danza desgarrada.

EL LABERINTO EN LAS ALTURAS

He visto pasar las aves: pulsos radiantes

contra la bóveda vespertina —un cielo de ocres,

una seda inmensa, desgarrada por los impactos

de un oleaje morado, celeste, en vuelo sobre la ciudad

y sobre la aspereza de los rostros. He visto las alas

y los picos; creí verlos con un lente de aumento,

con una mirada amplificadora, metida por milagro

dentro de la diamantina formación en V. Los antiguos leían

una letra Delta en el escuadrón prodigioso

en camino al mundo austral. He visto un secreto: no lo entendí.

He visto la danza del laberinto isleño en la alta atmósfera.

Grullas o gansos, predicaban «el camino más largo

en el espacio más breve», y lo hacían con la majestad

de su conducta cósmica, encajada en los ciclos planetarios,

acaso vinculada con el magnetismo que circunda la esfera azul,

determinante de las plumas ordenadas, fuertes y flexibles.

He visto desde abajo el prodigio de las alturas

con una sensación de roce sagrado, a ras de tierra,

aliento de las elevaciones primordiales y del poema escrito

en los anales diáfanos del viento.

.

.

SIN LESIÓN NI MENOSCABO

El extraviado emblema de la unidad

está en la palma de esta mano:

una naranja y un derviche

confundidos y enlazados

hasta no ser ya dos.

Giran detrás de la huella digital,

surcos del sol, muescas ornamentales

que la edad va borrando.

(En los bancos,

el aparato de detección dactilar no lee

la huella de mis dedos índices).

Una naranja y una navaja

para cortarla. (El derviche se fue

por esos caminos, girando, girando).

El emblema de la unidad

persevera más allá de la mano,

sobre una columna,

como un anacoreta

—una columna

que nadie puede ver:

incólume.

.

.

AYOTZINAPA

Mordemos la sombra

Y en la sombra

Aparecen los muertos

Como luces y frutos

Como vasos de sangre

Como piedras de abismo

Como ramas y frondas

De dulces vísceras 

Los muertos tienen manos

Empapadas de angustia

Y gestos inclinados 

En el sudario del viento

Los muertos llevan consigo

Un dolor insaciable

Esto es el país de las fosas.

.

.

*

“No hubo piedad para la luz

en lo más hondo de la desesperanza 

dolía esa tarde de miedo”.

En este fragmento del poema “Testimonio” vertió su frustración por la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968.

David Huerta (Ciudad de México, 1949 – 2022). Fue poeta, editor, ensayista y traductor mexicano. Hijo del reconocido poeta mexicano. Efraín Huerta. Se vio envuelto desde su infancia en el ambiente literario del país. Estudió Filosofía y Letras Inglesas y Españolas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Allí conoció a Rubén Bonifaz Nuño y a Jesús Arellano quienes en 1972 le publicaron su primer libro de poemas El jardín de la luz. Huerta pertenece a la generación del movimiento estudiantil-popular de 1968. Fue uno de tantos brigadistas que salieron a las calles para defender el pliego petitorio de seis puntos que el movimiento enarbolaba como su principal bandera de exigencias democratizadoras. Fue ganador del Premio Xavier Villaurrutia, el Premio Nacional de Ciencias y Artes, y el Premio FIL de Literatura. David Huerta: La luz en la sombra danza desgarrada.