Antonio Gala (Brazatortas, España, 1930). Poeta, dramaturgo, novelista, guionista y articulista español. En 1959 comenzó a impartir clases de Filosofía e Historia del Arte y recibió un accésit del Premio Adonáis de poesía por su obra Enemigo íntimo, empezando una exitosa carrera teatral y periodística, que le posibilitó desde 1963 vivir sólo de la escritura. Comenzó a escribir novelas en los años noventa, iniciándose con El manuscrito carmesí, que ganó el Premio Planeta en 1990. En 2011 recibió el “Premio Quijote de Honor” a toda una vida que concede la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE).

Antonio Gala: Adiós, no quisiera consumirte en esta vida donde soy tu esclavo.

¿QUÉ ES LO MÁS INTELIGENTE QUE SE PUEDE HACER EN ESTA VIDA?

En principio yo le diría: irse a una playa. Pero en el fondo, de verdad, tengo que decirle que salir de esta especie de laberinto en que nos han metido, una vida que no es la nuestra y que no es la mandada. Que es una organización que necesita esclavos para seguir manteniendo la pura organización que necesita esclavos, y así hasta el final. Salirse de esa cadena terrible, desencadenarse. A riesgo de la soledad, a riesgo de la falta de comprensión, pero irse un poco al campo, en el mejor de los sentidos. Salir de esa extraña y monótona esclavitud de cada día. Darle a cada día su propio afán, pero también su propia sonrisa, su propio gozo, su propio color, su propio aroma. Eso es la inteligencia. Porque una inteligencia que no nos ayude a vivir, no la quiero. No me sirve para nada. No creo que le sirva para nada a nadie.

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BAJO LOS FUEGOS DE FUGACES COLORES 

Bajo los fuegos de fugaces colores

que iluminan el aire de la noche,

dame tu mano.

Mira abrirse las palmeras doradas, rojas, verdes;

caen los frutos azules de la altura;

rasgan el negro terciopelo

las estelas de plata…

En tus ojos yo veo el frío ardor,

artificial y efímero, 

de los castillos que veloces surgen

y veloces se extinguen.

Dame tu mano: es todo cuanto tengo

en medio de esta falsa

riqueza, de esta dádiva

que fugazmente se otorga y se consume.

Así es todo: organizado y yerto

brota el amor, crece, se desparrama, se hunde,

vuelve la oscuridad

en la que, previsto y bien envuelto, yacía.

Nada, nada…

Dame tu mano. Entre los irisados estampidos

alegres sólo para los alegres,

se esfuma el corazón, igual que una girándula

demasiado mojada para arder o dar luz.

En este tornasolado e intrincado bosque

dame tu mano para que no me pierda.

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AÚN ERES MÍO, PORQUE NO TE TUVE

Aún eres mío, porque no te tuve.

Cuánto tardan, sin ti,

las olas en pasar…

Cuando el amor comienza, hay un momento

en que Dios se sorprende

de haber urdido algo tan hermoso.

Entonces, se inaugura

—entre el fulgor y el júbilo—

el mundo nuevamente,

y pedir lo imposible

no es pedir demasiado.

Fue a la vera del mar, a medianoche.

Supe que estaba Dios,

y que la arena y tú

y el mar y yo y la luna

éramos Dios. Y lo adoré.

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SI YA NO VIENES, ¿PARA QUÉ TE AGUARDO?

Si ya no vienes, ¿para qué te aguardo?

Y si te aguardo, di por qué no vienes,

verde y lozana zarza que mantienes

sin consumirte el fuego donde ardo.

Cuánto tardas, amor, y cuánto tardo

en rescindir los extinguidos bienes.

Ya quién me salve no lo sé, ni quienes

clavan el alma dardo sobre dardo.

A la mañana, que se vuelve oscura,

sigue la noche, que se vuelve clara

a solas con tu sed, que hiere y cura.

No quisiera pensar si no pensara

que, privado que fui de tu hermosura,

me olvidara de mí si te olvidara.

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NADIE MOJABA EL AIRE…

Nadie mojaba el aire

tanto como mis ojos.

Me decías:  «¿Trabajas?»

Me decías:  «¿Ya es la hora del té?»

Y yo no te decía:  «Te amo»;

no te decía:

«Eres todo lo que tengo»;

no te decía:

«Eres la única rosa en la que caben

todas las primaveras».

Me decías:

«Adiós, hasta mañana».

O me decías:

«¿Necesitas algo?».

Y yo no te decía:

«Me estoy muriendo

de amor… me estoy muriendo».

Nadie mojaba el aire

como yo.

Antonio Gala (Brazatortas, España, 1930). Poeta, dramaturgo, novelista, guionista y articulista español. En 1959 comenzó a impartir clases de Filosofía e Historia del Arte y recibió un accésit del Premio Adonáis de poesía por su obra Enemigo íntimo, empezando una exitosa carrera teatral y periodística, que le posibilitó desde 1963 vivir sólo de la escritura. Comenzó a escribir novelas en los años noventa, iniciándose con El manuscrito carmesí, que ganó el Premio Planeta en 1990. En 2011 recibió el “Premio Quijote de Honor” a toda una vida que concede la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE). Antonio Gala: Adiós, no quisiera consumirte en esta vida donde soy tu esclavo.