Melissa Olivares (Lima, Perú). Literata y escritora. Artista y diseñadora. Magister en Estudios literarios y teatrales de la Universidad de Granada. Graduada en Literatura hispanoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Estudió Arte, Moda y Diseño textil en la Pontificia Universidad Católica del Perú y anexa la misma carrera en la Escuela Superior de Arte y Diseño- Estación Diseño (España). Publicó su primer poemario libro-objeto La batalla de la vuelta de obligado (Alastor Editores, 2019) y su segundo libro ilustrado Anastasia y la mirada de las 1000 yardas bajo el mismo sello editorial. Como autora ha aparecido en diversas antologías poéticas como en Poesía escrita por mujeres (Ínsula Barataria, 2017) y Antología de poesía hispanoamericana. El vuelo más largo (Ángeles del Papel Editores, 2020). Además, ha colaborado en diversas revistas virtuales y físicas de creación y crítica literaria de Latinoamérica y Europa la revista electrónica Círculo de Poesía (México) y la revista Anestesia (México) como la revista literaria Ergo n.º 3 (España). Actualmente dirige el n.º 7 de la revista literaria Ergo (Bilbao), edición especial, cuya temática gira en torno a los estudios y creaciones interartísticos. Próxima a publicar su tercer libro Olas Alas Constantes.

Melissa Olivares: Tus ojos levitan en memoria de sus muertos.

ODA A LEVI’S STRAUSS O AL DISEÑO TEXTIL

La agonía de la sintaxis

la agonía de entrar por el exterior cuando 

no es otro que el interiorismo dismórfico 

de una voz impropia

expropiando tu propia imagen sin eco 

Y eso diseña

La moda/ la deixis/ la elipsis del silencio sobre el silencio 

en un continente de palabras 

que a nadie importa 

que no entras aun ni adentro 

porque hasta poesía es convención

Aquí el escape:

La urdimbre/ el derrumbe/ lo roído como fuerza en un vaquero

Dos caballos tirando 

dos espuelas como remache 

la historia son los pliegues en un pantalón 

el desuso de los overoles no crea cadenas de ultrainformación

Una historia convive con la otra

un minero y una moto

un jinete y un granjero 

un granjero y un James Dean 

un suicidio y una conquista  

una historia se abraza con la otra 

La trama es un tejido 

la trama se hace en un telar imperfecto 

rompimos la trama

rompimos el jean 

rompimos la descarga de un alud de textos aguijoneándonos 

presionándonos para que hablemos y confesemos algo que no sabemos 

hasta romper nuestra mente 

¿Cómo lavar algo que no toco cuando te hablo?

Cómo ser consecuente cuando el recurso que uso es del enemigo 

Y por eso salgo y por eso traición 

Una pistola hecha en U

para decir que los 501s regresaban con sus familias 

después de la guerra

Pesa más el contexto

que el bolsillo gastado de un zurdo 

que comía de ese lado en el descenso de la faena 

La gradación de colores desde lo sucio 

hasta la creación de un surco esmeralda

La gradación… Por ahí la salida

Contemplo y todo calla

Un diámetro diminuto de iris blanco 

¿lo escuchas?

Me siento útil 

no hay un tic tac clavándome las sienes 

con un sangrado que nadie ve 

porque hace su traslado a la nariz 

y de eso si hay libro médico 

Lo que clava viene en sílabas colmadas 

de series repetitivas 

donde todos dicen, predicen, desdicen 

Y entonces viene el diseño 

qué sabio era el peso de un blue-jean

los rastros del pico y la pala del minero 

el sudor del actor en la pretina 

el descanso de los dedos de una mujer 

en las presillas 

un triángulo perfecto, un perfecto triangulo 

Un indio inclinado cantando 

a la memoria de sus muertos

alrededor de un pantalón

Las marcas de las botas del rockero 

que fue enterrado sin que digamos una sola consonante

solo el rito del silencio y la escucha de las ropas 

creando música

un coro furtivo 

Se va la historia junto con el humo del indio 

nuestras bocas están cerradas, señor Levis 

haciendo un círculo en su primer telar

un gato con botas de mezclilla deja caer un ovillo 

      miramos todos el hilo creando sinuosidades

no nos lleva a nada 

es el color esmeralda de algún otro minero zurdo 

que se sentaba de lado a observar el ocaso 

cansado de escuchar y caminar

.

AL PASEO DE LOS TRISTES 

El Paseo de los Tristes es el llanto para adentro 

sabe a tela de organza

a bordado entre los dedos 

a las gitanillas vueltas madres que pregonan la muerte en cada parto 

El Paseo de los Tristes es el eco de un piano

con voz de cuervo

Una copla mal hecha en la cuesta

el arroyo que se secó a falta de lágrimas 

El Paseo de los Tristes son las lavandas 

que levitan desplegando su aroma 

para transformar el dolor

circundarlo como las aves circundan 

a los cipreses aquí

creándoles ventisca a su dureza 

y a su pose indolente 

El Paseo de los Tristes es una niña 

que observa desde su ventana a dos señoras subir la cuesta, 

como si llevaran un muerto 

como si la llevaran y ella observara el último aire de la noche

porque son ellas las que van a morir 

El Paseo de los Tristes es un rizoma nutriéndose de sangre 

poniendo metal a los zapatos 

hasta sentir la inmovilidad 

del dolor que viene de otro modo 

El Paseo de los Tristes es una oración larga

cuando no hay nada que decir 

solo una frase hecha que cobra cadencia 

entre las patas de un felino a cuesta inscrito en un azulejo 

Y ya no hay paseo

solo una ronda estática 

solo una tela negra 

que anuncia que así es ser mujer

en una marcha fúnebre donde los ganglios no discurren 

como tampoco lo hace ya el río Darro 

El Paseo de los Tristes son dos abrigos que se tocan sin soltarse nunca 

engañando a los ojos como un paisaje observado a lo lejos 

El Paseo de los Tristes será la última palpitación que sentiremos 

en cuanto cruces la calle y los cipreses rueden con intención de matarnos 

por no consensuar nuestro camino 

.

.

1. SCRABBLE O A LA ETERNIDAD DEL LENGUAJE ROTO

De vuelta 

un cambio de rumbo

un cambio noventas 

Un cambio a cerrarte en mis brazos

Un cambio de intensidad 

una evadida intensidad

Un siempre en las notas más tristes 

del tecladista

Un poder sobre todos los poderes 

Un sistema al infinito

Un crimen perfecto 

sin llamada

sin auxilio que llegue 

a alguna central de ayuda

Una lista inabarcable e 

inacabable

Como esta mano 

que se extiende y estira 

sin poder decir adiós 

Porque odia lo irrompible 

Lo imborrable e irreversible 

de una maldición a la eternidad 

Como si el pulso 

y una médula unida a ti 

mandara escribir 

a escribirte sin pausa 

sin poder recular 

sin poder soltar 

un rifle que apunta a la nada 

porque todo lo desapareces 

todo lo tomas 

y solo quedas tú y el arma que cargo 

la que nunca dispararé 

porque es un cordón 

un cordón imbricado 

e intensificado 

cardinalizado 

desde la punta 

donde empieza tu cabello 

hasta el último lado 

donde se posó mi lengua 

en tu cuerpo 

hasta el último respiro de vida

Hasta el último mar rojo 

donde hubiera muerto 

de la mano contigo 

Sin condena sin escribir 

esto sinfín 

Condenada a tu cuello 

a sentir a kilómetros

como respiras en mis pechos

surcando un camino 

en un desierto con manantiales 

Cavando por las noches 

aun cuando al siguiente día

 se llena el desierto

Soy un Fénec pequeño de nuevo

un sacrificio con las orejas 

muy grandes para sentir

como exhalas de dolor 

Una garganta entre tu garganta 

una arteria detrás de tu arteria

tu sangre al ras de tu vientre

tus ojos tras un visor

La gota de sudor 

que cae de la hebra de tu cabello

cuando te tengo conmigo 

Todos tus déjà vus 

todas las pieles que variarán en ti 

con mi tejido 

Y no sales de mí 

Eres mi pestaña atrapada en mis labios

los besos que daré 

La llama y el agua

que viviré

La cuenca y la rebelión 

La palabra que buscaré en la vida

El animal que cuidaré 

Este papel donde me recuesto 

El grafito caído 

en este escrito que embarra mi mano 

La marca que no borraré 

El jaleo en mis piernas 

o entre ellas

La canción de niña de siempre 

y el sueño

la berceuse francesa 

el cable de apoyo para contar historias 

El último libro 

con el que moriré

Mis trazos malhechos 

y los bien cosidos 

La comida a la hora 

la compra sin consumo 

los cascos ocultos de la humanidad 

El aluvión que corre a mis pies 

mis muñecas atadas

mi pasillo

mi camino 

mis pisadas pulverizadas 

para resbalar en tu boca 

El hilo conductor de

una trama sin final 

Mi lenguaje rebelado

atado

y desatado 

La soguilla infantil para no 

virar el camino 

Las puntas de mis rodillas

cuando te absorbo

El diámetro perfecto 

para mis desmayos 

El cabello que arruino 

cuando llueve de mí

Tus ojos a lo 

lejos en el apocalipsis

Los zapatos pisando carreteras

la mano alzada y la mano caída 

¡Para!

Y entre el miedo 

la contracción de un cuerpo vuelto mundo 

Busco una palabra 

o parábola en mi

lengua o en la tuya 

Callo sin hallarla

Y digo este texto inacabado 

sin sintaxis 

/porque ya no sé cuándo/

Melissa Olivares (Lima, Perú). Literata y escritora. Artista y diseñadora. Magister en Estudios literarios y teatrales de la Universidad de Granada. Graduada en Literatura hispanoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Estudió Arte, Moda y Diseño textil en la Pontificia Universidad Católica del Perú y anexa la misma carrera en la Escuela Superior de Arte y Diseño- Estación Diseño (España). Publicó su primer poemario libro-objeto La batalla de la vuelta de obligado (Alastor Editores, 2019) y su segundo libro ilustrado Anastasia y la mirada de las 1000 yardas bajo el mismo sello editorial. Como autora ha aparecido en diversas antologías poéticas como en Poesía escrita por mujeres (Ínsula Barataria, 2017) y Antología de poesía hispanoamericana. El vuelo más largo (Ángeles del Papel Editores, 2020). Además, ha colaborado en diversas revistas virtuales y físicas de creación y crítica literaria de Latinoamérica y Europa la revista electrónica Círculo de Poesía (México) y la revista Anestesia (México) como la revista literaria Ergo n.º 3 (España). Actualmente dirige el n.º 7 de la revista literaria Ergo (Bilbao), edición especial, cuya temática gira en torno a los estudios y creaciones interartísticos. Próxima a publicar su tercer libro Olas Alas Constantes. Melissa Olivares: Tus ojos levitan en memoria de sus muertos.