John Berger (Londres, Inglaterra, 1926 – 2017). Fue un escritor, crítico de arte y pintor. Ampliamente conocido por su producción narrativa, en la que destaca la novela G., ganadora del Booker Prize en 1972, o la trilogía De sus fatigas —compuesta por Puerca tierra (1979), Una vez en Europa (1983) y Lila y Flag (1990)—, así como por sus ensayos, fundamentalmente por los dedicados al campo del arte y la estética y, entre ellos, el ya clásico Modos de ver (1972). Autor radicalmente comprometido con su tiempo, ha sabido dar voz a distintas causas —entre ellas, la denuncia de la acelerada destrucción del mundo rural— sin dejar por ello de construir una de las obras más personales e interesante del panorama literario e intelectual contemporáneo. Berger defendía que la palabra «poeta», más que un sustantivo —tal y como se nos enseña habitualmente— es un adjetivo, que incluye las cualidades del valor y la nobleza, aunque no solo. El cambio en la orientación de la palabra hace difícil, nos decía, calificarse como tal, porque sería una afirmación enfática, cercana a declararse «inolvidable» o «verdadero». Según el autor, correspondía al lector, «y solo a él», decidir si un poema es un poema, y si un poeta lo es realmente. Esta visión habría apartado al autor de publicar un poemario completo hasta cierto momento, ya que tal declaración implicaría reclamar la categoría de poeta.

John Berger: Tus dedos yacen envueltos en una canción de callosidades.

PUEBLO LEJANO

Las montañas son despiadadas

la lluvia funde la nieve

volverá a helar.

En el café dos extranjeros

tocan el acordeón

y canta la habitación abarrotada de hombres.

Las melodías llenan

los sacos del corazón

los pesebres de los ojos.

Las letras llenan

los establos

que rugen entre los oídos.

La música suprime las papadas

relaja las articulaciones,

la única cura para el reumatismo.

La música limpia las uñas

suaviza las manos

restriega las callosidades.

Una habitación abarrotada de hombres,

venidos del ganado empapado,

del gasoil, de la pala eterna,

acaricia

el aire de una canción de amor

con manos dulces.

Las mías han abandonado los brazos

y están cruzando las montañas

en busca de tus pechos.

En el café dos extranjeros

tocan el acordeón

la lluvia funde la nieve.

.

.

PARTIDAS

Se fueron las visitas más alegres

Los muebles verdes están tumbados,

la luz sin sombra tolera

la escarcha negra en las ventanas.

Donde amantes y hierba

gastaron su semilla

sobre las grietas del hierro

el hielo tiende ahora las camas.

Pero no te entregues a la pena.

El ojo de ratón del petirrojo,

el silencio insidioso

y estos versos prudentes

con sus rodeos

son testigos mudos

del incesante

arriendo del hombre.

.

.

EL CUERO DEL AMOR

Curtidos como postes

por las partidas

y los fantasmas blancos

de los que se fueron,

envueltos en lonas,

hablamos de pasión.

Nuestra pasión es la sal

en la que se cuelgan los pellejos

para hacer de una bisagra de piel

el cuero del amor.

.

.

PALABRAS MIGRANTES

En un hoyo en la tierra

enterré todos los acentos

de mi lengua natal

ahí yacen

como agujas de pino

que juntaron las hormigas

puede que un día

el llanto vacilante

de otro viajero

los encienda

y así, con su abrigo y consuelo

oiga toda la noche la verdad

como una canción de cuna.

.

.

SOBRE LA MESA

Sobre la mesa

hojas

y cabos de algodón desenrollado,

que coses entre sí

para formar un cuello,

mangas, los puños

de una chaqueta

que cualquiera

puede probarse

aunque pertenezca a un hombre.

Después

para este abrigo

tus dedos dan forma

a cada hojal

extrayéndolo del amor.

Podrán abrigarte

estos poemas.

John Berger (Londres, Inglaterra, 1926 – 2017). Fue un escritor, crítico de arte y pintor. Ampliamente conocido por su producción narrativa, en la que destaca la novela G., ganadora del Booker Prize en 1972, o la trilogía De sus fatigas —compuesta por Puerca tierra (1979), Una vez en Europa (1983) y Lila y Flag (1990)—, así como por sus ensayos, fundamentalmente por los dedicados al campo del arte y la estética y, entre ellos, el ya clásico Modos de ver (1972). Autor radicalmente comprometido con su tiempo, ha sabido dar voz a distintas causas —entre ellas, la denuncia de la acelerada destrucción del mundo rural— sin dejar por ello de construir una de las obras más personales e interesante del panorama literario e intelectual contemporáneo. Berger defendía que la palabra «poeta», más que un sustantivo —tal y como se nos enseña habitualmente— es un adjetivo, que incluye las cualidades del valor y la nobleza, aunque no solo. El cambio en la orientación de la palabra hace difícil, nos decía, calificarse como tal, porque sería una afirmación enfática, cercana a declararse «inolvidable» o «verdadero». Según el autor, correspondía al lector, «y solo a él», decidir si un poema es un poema, y si un poeta lo es realmente. Esta visión habría apartado al autor de publicar un poemario completo hasta cierto momento, ya que tal declaración implicaría reclamar la categoría de poeta. John Berger: Tus dedos yacen envueltos en una canción de callosidades.