DIÁLOGO OCULTO EN UN SOLILOQUIO
Alma, ¿cuerpo?, alma, cuerpo, ¡alma!, ¿qué quieres?, ¿te marchas?, ¿quién lo sabría?, yo, nosotros, crees mucho en mí, o tú desconfías por ambos, regresa, aún no me voy, pero sabemos que uno quiere irse, silencio, eres un cobarde, tal vez ambos lo seamos, no, ¿no?, no, ¡no mientas!, susurra porque así duele menos, hay alguien a nuestro lado, susurra, creo que, susurra, sus murmullos, susurra, nos piden ayuda, sí, todos a nuestro alrededor, murmuran por ayuda, siempre hay otros, cruzando los pasillos y desplomándose en el suelo, ¿el Sol quema la carne?, Sí y no, la piel se marchita, ¿por eso te vas?, y por los gritos que no pudimos sacar, el escándalo me va incinerando, ¿y nos duele?, conoces mi respuesta, ¿no sientes nada?, el sabor del cloro, lo recordaremos cada vez que pedimos ayuda, un joven quemado fue recostado ¿dónde?, a lado de nosotros o atrás de nosotros o sobre nosotros o abajo de nosotros. No te confundas no quiero estar más aturdido, ¿todo el tiempo fuiste una plegaria?, aunque lo desconocimos, no llorarás por una herida, sólo lloraría por risa, porque ambos fuimos la muerte que el otro ha ido maquinando, yo te amé, ¿y te correspondí?, tal vez si me quedara, un joven se marchita, consolémoslo, ¿por qué no se mueve?, si no se va quizás lo ame y podamos reírnos contigo, si nos acercamos, ¿sabrás quién es quién?, puede que sí, y uno se irá al cielo, que sólo el tedio logra vislumbrar, podré ser visible para el que llama en susurros, él gritaba, por eso, su garganta quemada sólo le dejaba susurrar, es necesario arrastrarnos, para averiguar si estamos en la cama o en el suelo, tú y yo, sólo tenemos chistes, un joven quemado llega a un hospital, lo dejan con un niño recién operado en un cuarto, le quitaron una hernia en el testículo, culo, ja, y no podía caminar, el joven le pidió ayuda murmurando, porque su dolor no lo dejaba hablar, y el imbécil del niño, buscando ser bueno para no pasar la noche solo en ese cuarto, fue por ayuda entre la oscuridad, ¿cómo?, se lanzó al piso y, saboreando el cloro de los pasillos, se arrastró gritando para que viniera alguien, para socorrer al amigo que hicimos, ¿y encontramos ayuda?, sí, no, sí, no, ¡sino!, exacto, el joven se murió susurrando y el niño se quedó en medio del pasillo saboreando el cloro desde una sutura que se abría, quedando en ambos un pequeño espacio para escapar, ¿y nosotros fuimos el niño?, no, ¿el joven?, eso nunca, sólo fuimos un chiste para evadir el dolor, y lograr escapar por una herida al cielo, mientras nos marchitamos.
