MI CORAZÓN
Mi corazón no es un pájaro muerto
ni un bosque tupido de neblina,
ni un aguacero azotando los ventanales.
Mi corazón tampoco es un enjambre
ni un campanario anunciando la misa
ni un simulacro contra incendios
ni un verso triste de nadie.
Mi corazón no es un jardín imaginario,
palabra que explota en tu rostro frío
bofetada que rompe en pedazos la ausencia.
Mi corazón es un tronco a mitad de un paisaje de Van Gogh.
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AMO A UN HOMBRE
Amo a un hombre que habla de pájaros y el ruido estridentes que éstos hacen cuando alguien se les acerca a su nido.
No son pájaros comunes dice.
Pero él los hace ver geniales y asombrosos.
Amo a un hombre que también habla de montañas y de guerrillas
De libros y poetas que murieron exiliados.
Mientras el habla yo lo escucho atenta para memorizar cada uno de sus gestos y amarle aún con más ternura.
Él sabe de música tanto como yo lo sé. Sabe de la intensidad que nos invoca a ambos cuando estamos juntos y absolutamente nada importa
Amo a un hombre que sabe hablar del viento y de las carreteras abandonadas y de los puentes mal construidos a puntos de desbordarse por tanta soledad
¿A quien le interesa la matemáticas y el diseño perfecto de un puente?
Pero él sabe, mi amor sabe que lo escucho con atención y ternura.
Amo a un hombre que lee libros de Valle y de José Ángel Buesa.
Que también canta a Caetano Veloso así como yo lo canto.
Amo a un hombre profundamente y quizás él no lo sepa.
domingo, 3 de mayo de 2020.
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OFRECIMIENTO
Vengo a ofrecer la misa
cuando mi desnudez es la hostia que se descuaja en tu boca
mi cuerpo es la parroquia
donde vienes a pronunciar todos tus pecados
y nuestros gemidos son los rezos que juntos hacemos
cuando nuestros cuerpos se vuelven uno solo.
Vengo a ofrecer la misa
cuando mi desnudez es el rosario que se desliza de tus manos
yo pronuncio con mis dedos la saliva que va dejando tu lengua allá en lo más profundo de mi pelvis.
Te entrego el velo para que descubras lo más íntimo de mí.
Vengo a ofrecer la misa
de todos los días
como aguacero en junio
o en los últimos días de enero
vengo a ofrecer la misa cuando mi desnudez
es el confesionario oscuro de todos tus deseos.
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AL FONDO
Al fondo suena Patti Smith ( Pissing in A river) en la ventana a penas la luz, apenas la lluvia, a penas fuerzo la boca para no decir tu nombre.
Pero lo escribo en el aire, en el agua que corre despacio por mi cuerpo. Al fondo Patti Smith insiste en que debo olvidarte, su ronquido, su ritmo hace que quiera llamarte y maldecirte. Pero te amo, no con todas las fuerzas, pero te amo. Al fondo quisiera tenerte acá y leerte todas las cartas que he escrito, al fondo suena Rita Lee, también me trae tu nombre entonces lloro, porque si te amo, porque tu ausencia duele, no tristemente, pero duele, no quiero hacer la tregua, pero te amo y quiero dedicarte mi cuerpo desnudo y todos los gemidos cuando me toco y digo tu nombre y te imagino besándome con locura como si fueras agua o fueras lluvia sobre la ventana, o como si fueras un animal despotrado. Te amo, no sé con qué intensidad, no sé si con dolor, no sé si con locura, no sé con qué intensidad, entre nosotros todas las ausencias son las canciones que más se repite, ámame, sin miedo, así frío, distante, en silencio, donde solo yo pueda descifrar tu lenguaje a señas.
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CANTO A LA NEBLINA
I
Se rompe la neblina, querido.
Y acá la ausencia es una bala que rasga las cuerdas vocales.
Acá la desnudez se pronuncia sola.
—No hay moneda, querido, para lanzarla al aire mientras el orgasmo explota en la punta de mis dedos
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II
Se rompe la neblina, querido.
Con ella escribo tu cuerpo sobre mi cuerpo y no permito que ningún pájaro parpadee ante su caída
después de crucificar su vuelo
—pero no somos esos pájaros, querido—
A penas somos el suspiro del deseo olvidado, ese que se vuelve un tango fúnebre cuando pronunciamos la muerte .
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III
Se rompe la neblina, querido.
Y la mañana es un tigre que abandona sus rayas incoloras, sus colmillos que marcan la piel donde tantas veces te he pronunciado.
Somos nada ahora, querido
Ambos en rutas opuestas
Donde no podemos tocar ni la lluvia ni el mar ni la última distancia que ahora se convierte en un árbol abandonado atrás de la casa.
