Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, España, 1898 – 1936). Poeta, dramaturgo y prosista español. Adscrito a la generación del 27, fue el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX y como dramaturgo se le considera una de las cimas del teatro español del siglo XX. Fue víctima de la represión en la zona sublevada durante la guerra civil española.

Federico García Lorca: La poesía vive en el huerto verde como un escalofrío azul.

CIUDAD SIN SUEÑO

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. 

No duerme nadie. 

Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas. Vendrán las iguanas

vivas a morder a los hombres que no sueñan y el que huye con el corazón roto

encontrará por las esquinas al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros. 

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. No duerme nadie.

Hay un muerto en el cementerio más lejano que se queja tres años porque tiene un paisaje

seco en la rodilla; y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto que hubo necesidad de

llamar a los perros para que callase. 

No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! Nos caemos por las escaleras

para comer la tierra húmeda o subimos al filo de la nieve con el coro de las

dalias muertas. Pero no hay olvido, ni sueño: carne viva. Los besos atan las bocas

en una maraña de venas recientes y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso y

al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros. Un día los caballos vivirán en las

tabernas y las hormigas furiosas atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas. 

Otro día veremos la resurrección de las mariposas disecadas y aún andando por un paisaje de

esponjas grises y barcos mudos veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.

¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero, a aquel muchacho

que llora porque no sabe la invención del puente o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza

y un zapato, hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan, donde espera la dentadura

del oso, donde espera la mano momificada del niño y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul. 

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. 

No duerme nadie. 

Pero si alguien cierra los ojos, 

¡azotadlo, hijos míos, azotadlo! 

Haya un panorama de ojos abiertos 

y amargas llagas encendidas. 

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. 

Ya lo he dicho. 

No duerme nadie. 

Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes, 

abrid los escotillones para que vea bajo la luna 

las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.

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ROMANCE SONÁMBULO

Verde que te quiero verde.

Verde viento. Verdes ramas.

El barco sobre la mar

y el caballo en la montaña.

Con la sombra en la cintura

ella sueña en su baranda,

verde carne, pelo verde,

con ojos de fría plata.

Verde que te quiero verde.

Bajo la luna gitana,

las cosas le están mirando

y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.

Grandes estrellas de escarcha,

vienen con el pez de sombra

que abre el camino del alba.

La higuera frota su viento

con la lija de sus ramas,

y el monte, gato garduño,

eriza sus pitas agrias.

¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde…?

Ella sigue en su baranda,

verde carne, pelo verde,

soñando en la mar amarga.

Compadre, quiero cambiar

mi caballo por su casa,

mi montura por su espejo,

mi cuchillo por su manta.

Compadre, vengo sangrando,

desde los montes de Cabra.

Si yo pudiera, mocito,

ese trato se cerraba.

Pero yo ya no soy yo,

ni mi casa es ya mi casa.

Compadre, quiero morir

decentemente en mi cama.

De acero, si puede ser,

con las sábanas de holanda.

¿No ves la herida que tengo

desde el pecho a la garganta?

Trescientas rosas morenas

lleva tu pechera blanca.

Tu sangre rezuma y huele

alrededor de tu faja.

Pero yo ya no soy yo,

ni mi casa es ya mi casa.

Dejadme subir al menos

hasta las altas barandas,

dejadme subir, dejadme,

hasta las verdes barandas.

Barandales de la luna

por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres

hacia las altas barandas.

Dejando un rastro de sangre.

Dejando un rastro de lágrimas.

Temblaban en los tejados

farolillos de hojalata.

Mil panderos de cristal,

herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,

verde viento, verdes ramas.

Los dos compadres subieron.

El largo viento, dejaba

en la boca un raro gusto

de hiel, de menta y de albahaca.

¡Compadre! ¿Dónde está, dime?

¿Dónde está mi niña amarga?

¡Cuántas veces te esperó!

¡Cuántas veces te esperara,

cara fresca, negro pelo,

en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe

se mecía la gitana.

Verde carne, pelo verde,

con ojos de fría plata.

Un carámbano de luna

la sostiene sobre el agua.

La noche se puso íntima

como una pequeña plaza.

Guardias civiles borrachos,

en la puerta golpeaban.

Verde que te quiero verde.

Verde viento. Verdes ramas.

El barco sobre la mar.

Y el caballo en la montaña.

.

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EL POETA DICE LA VERDAD

Quiero llorar mi pena y te lo digo

para que tú me quieras y me llores

en un anochecer de ruiseñores

con un puñal, con besos y contigo.

Quiero matar al único testigo

para el asesinato de mis flores

y convertir mi llanto y mis sudores

en eterno montón de duro trigo.

Que no se acabe nunca la madeja

del te quiero me quieres, siempre ardida

con decrépito sol y luna vieja.

Que lo que no me des y no te pida

será para la muerte, que no deja

ni sombra por la carne estremecida.

.

.

*

Si me voy, te quiero más,

si me quedo, igual te quiero.

Tu corazón es mi casa

y mi corazón tu huerto.

Yo tengo cuatro palomas,

cuatro palomitas tengo.

Mi corazón es tu casa

¡y tu corazón mi huerto!

.

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**

“La creación poética es un misterio indescifrable, como el misterio del nacimiento del hombre. Se oyen voces, no se sabe de dónde, y es inútil preocuparse de dónde vienen”.

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***

“La poesía no quiere adeptos, quiere amantes”.

Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, España, 1898 – 1936). Poeta, dramaturgo y prosista español. Adscrito a la generación del 27, fue el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX y como dramaturgo se le considera una de las cimas del teatro español del siglo XX. Fue víctima de la represión en la zona sublevada durante la guerra civil española. Federico García Lorca: La poesía vive en el huerto verde como un escalofrío azul.