Antonio Deltoro (Ciudad de México, 1947 - 2023). Fue jefe de redacción de la revista Iztapalapa (1979-1983), miembro del consejo de colaboradores de la revista Vuelta y coordinador cultural de la Casa del Poeta Ramón López Velarde. Por su obra obtuvo importantes reconocimientos como el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 1996 y el Premio iberoamericano de poesía Carlos Pellicer para obra publicada 2013, entre otros. Escribió ensayos sobre autores contemporáneos. Entre sus poemarios se cuentan: Algarabía Inorgánica (1979), ¿Hacia dónde es aquí? (1984), Los días descalzos (1992), Balanza de sombras (1996), Poesía reunida (1999), El quieto (2008), Favores recibidos (2012), Los árboles que poblarán el Ártico (2012), Poesía reunida. 1979-2014. (2015), Rumiantes y fieras (2017). Además fue autor de los libros Octavio Paz. Un sol más vivo. Antología poética (2009) y El gallo y la perla. México en la poesía mexicana (2012).

Antonio Deltoro: La infancia es tener alas abiertas a la luz.

NIEBLA

Los sueños de los pájaros 

deben anidar por siempre en una nube

como las ramas que acunas tú esta mañana.

Esta intimidad en la que estoy me envuelve.

Un día, tan solo un día más, lo necesito

para saber quién soy, qué escondes.

No escampes, no abras tu ser,

no dejes ver detrás de ti lo que no eres.

Este sopor, este pudor tan míos están en ti;

un día, tan solo un día más en tu interior.

No hay paz parecida a ti sobre la tierra,

niebla rasante que tocas mi ventana.

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ÁNGELES COBARDES 

Tienen alas y no vuelan. Su mirada estúpida y cruel, su 

grotesco y ridículo estar aquí. Desterradas del infierno, 

insoportable su mezquindad para los seres grandiosos

y soberbios. Ángeles caídos con las alas atrofiadas por 

la impotencia. A ciegas, sin saberlo, buscan con el pico 

sus infernales orígenes. Condenadas por su cobardía a 

la superficie, llevan en su carne, carne de gallina, el 

castigo. Muchedumbre de soledades en el corral que 

en venganza se matan a picotazos. Demonios desterrados, 

ángeles caídos, tienen alas y no vuelan, 

condenados por su cobardía a la superficie.

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GIROS

Para Eugenio Montejo.

Mientras dormimos obscuros o por 

el sueño habitados 

hay ojos abiertos a la luz más allá de 

los mares.

No nos despierta su atención,

la tierra es redonda, su redondez 

protege nuestro sueño

y gira para otorgar a todos luz y 

obscuridad;

y si alguien vive con los párpados 

cerrados o abiertos a deshora,

en contrapunto con el canto de los 

pájaros y el sol,

como quien viaja en un tren en un 

asiento contrario al recorrido,

la tierra sin apiadarse seguirá 

girando,

porque sus giros son tiránicamente 

equitativos

y nadie puede escapar a su rigor, 

que distribuye las horas.

Barre la tierra con sus giros 

los colores

y con sus giros barre la noche

y giran las tumbas y giran los recién nacidos.

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“Intento crear una poesía sobre lo milagroso que es vivir”.

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“La infancia es la patria original de los poetas. Escribimos poesía como otra forma de estar en la infancia, como otra forma de jugar”.

Antonio Deltoro (Ciudad de México, 1947 - 2023). Fue jefe de redacción de la revista Iztapalapa (1979-1983), miembro del consejo de colaboradores de la revista Vuelta y coordinador cultural de la Casa del Poeta Ramón López Velarde. Por su obra obtuvo importantes reconocimientos como el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 1996 y el Premio iberoamericano de poesía Carlos Pellicer para obra publicada 2013, entre otros. Escribió ensayos sobre autores contemporáneos. Entre sus poemarios se cuentan: Algarabía Inorgánica (1979), ¿Hacia dónde es aquí? (1984), Los días descalzos (1992), Balanza de sombras (1996), Poesía reunida (1999), El quieto (2008), Favores recibidos (2012), Los árboles que poblarán el Ártico (2012), Poesía reunida. 1979-2014. (2015), Rumiantes y fieras (2017). Además fue autor de los libros Octavio Paz. Un sol más vivo. Antología poética (2009) y El gallo y la perla. México en la poesía mexicana (2012). Antonio Deltoro: La infancia es tener alas abiertas a la luz.