LA ASOMBROSA PRISA DEL POEMA
El poema se quita los zapatos en el umbral caluroso
de mi pecho
el poema se moja en lo caliente de mi aliento
y sube a tomar el sol
en mi entrecejo.
El poema me deja sin respiro
me deja lejos al perseguir sus fuegos
y su asombrosa prisa,
su viento que hace hablar a las ramas
a las dunas a las olas de generosos pechos
a los despeñaderos de mi pensamiento.
El poema me dice cosas mientras me lame la oreja
el poema que persigo por las llanuras áridas de los lenguajes
que acaricia las rodillas ásperas de mis criaturas
que se hunde en los pozos de sol en los que Dios se derrama
por qué jamás se separa de mis ensoñaciones
el poema que llena con su follaje mis hojas.
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LOS POEMAS
Los poemas
son pétalos frescos de cosechas doradas
son la imagen que mora en lo negro de un sueño
son el teatro de todos
los poemas desbordan vasijas de colores
siluetas de bocas activas en el pecho
los poemas respiran el pozo sagrado
que yace en la frente
la tarde rosada que tañen
dedos trascendentales.
Cuando el mundo transpira
surge una faz encantada
que nos dicta los versos y dice:
soy el eco de la noche y el día
de dónde sale mi persona
soy el eco llamado sigilo
Poetas: poned infinito cuidado al oír…
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LOS POETAS
Los poetas echan a correr por avenidas arboladas
entre paisajes resbaladizos por los que pasa su persona
entera
entre los pinos nocturnos se entretiene el viento
las ventanas iluminadas dejan entrar la niebla silenciosa
con las manos saludan y hacen señas
se mueven entre hojas que el otoño apila
en otras escenas cantan
el sol madura los frutos que cargan en la espalda
sus misteriosos menesteres en mesas transparentes
con el lápiz del día
en líneas quebradas y en lechos curvados por los cuerpos
raspan sobre el paisaje
para sorpresa de las caseras
acomodan sus bufandas y transpiran
el calor del amor.
