METÁFORAS OLVIDADAS
Conceptos que pretenden
perdurar a través del tiempo.
Cavilamos tales asuntos
desde un limitado entendimiento.
¡Ah! Insulsas ideas que escapan
tan pronto creímos asirlas…
¿Qué no es así la vida misma?
Lo que persiguen nuestras palabras
nos resulta siempre fugitivo,
y, al emprender aquella búsqueda,
puedo perderme a mí mismo.
¿Será por eso que nos atraen los conceptos?
¿Su aparente permanencia nos incita a intuirlos?
Sin exigir la última respuesta,
a ellos nos aferramos
como el náufrago a un madero;
abandonado en la tormenta.
Viejos cascarones vacíos
—de metáforas ya olvidadas—
que afirmamos con fe ciega
en las mentiras de los sonidos.
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LAS PALABRAS Y LAS COSAS
Uno va tratando de cumplir la primigenia tarea de dar nombre a lo que le viene al encuentro. Uno siempre mira al mundo a partir de lo que lleva dentro, y no es gratuito sentirse superado por lo que allá afuera le resulta extraño. Uno siempre ignora su propia ignorancia, al punto de creer, con cierta arrogancia, que los nombres que emplea para señalar al mundo son las cosas mismas: ¡Qué error tan burdo! Siempre que uno trata de dar nombre a lo hallado, hay algo que se intenta dejar atrapado, cual fotograma de un instante eterno, pero, en ese intento, todo se nos escapa. Y en esas vive uno, creyendo que los nombres responden cuando los llamamos desde el fluir del lenguaje. Nombrar y ser nombrados es lo que nos confiere existencia pero, en esencia, el mundo es una cosa y los nombres su sombra. Uno va hurgando en ese lugar secreto donde guarda con celo lo que siente y lo que añora, y tan pronto intenta rotular lo que en uno arde, vienen los nombres a sofocar la llama y lo nombrado se vuelve humo.
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DEGUSTAR EL UNIVERSO
Las palabras emergen de la nada y allá regresan cuando una nueva aparece para usurpar su lugar. Unas y otras se superponen cada tanto en el fluir ininterrumpido del pensamiento, aguardando el silencio definitivo que nos espera del otro lado. Mientras tanto, somos palabra. Cierro mis ojos y permito que mi oído sea quien me narre el mundo: ¿Hay primero sonido o imagen antes que palabra?
Un sonido me sugiere palabras, al igual que una imagen; una imagen me sugiere un sonido, al igual que una palabra; una palabra me sugiere una imagen, al igual que un sonido… y sabores y olores y texturas, ¿También? ¿Cuál es el gusto que le deja el universo en la boca a Dios mientras lo mastica?
