Léopold Sédar Senghor ( Joal-Fadiouth, Senegal, 1906 – 2001). Fue un poeta y político senegalés que llegó a la jefatura del Estado de Senegal. Además, fue catedrático de Gramática, ensayista, y miembro de la Academia francesa. Su poesía, esencialmente simbolista, fundada en el canto de la palabra encantatoria, se construye sobre la esperanza de crear una «civilización de lo universal» que una las tradiciones por encima de sus diferencias y la igualdad dentro de la diversidad.

Léopold Sédar Senghor: La poesía es para todos los colores.

QUERIDO HERMANO BLANCO

Cuando yo nací, era negro. 

Cuando crecí, era negro. 

Cuando me da el sol, soy negro. 

Cuando estoy enfermo, soy negro. 

Cuando muera, seré negro. 

Y mientras tanto, tú, hombre blanco, 

cuando naciste, eras rosado. 

Cuando creciste, fuiste blanco. 

Cuando te da el sol, eres rojo. 

Cuando sientes frío, eres azul. 

Cuando sientes miedo, eres verde. 

Cuando estás enfermo, eres amarillo. 

Cuando mueras, serás gris. 

Entonces, ¿cuál de nosotros dos es un hombre de color?

.

.

CARTA A UN POETA

A Aimé Césaire

¡Para el Hermano amado y para el amigo, mi saludo tosco

y fraternal!

Las gaviotas negras, los navegantes de los grandes ríos

han hecho que goce de tus noticias

Mezcladas con especies, con ruidos olorosos de los Ríos

del Sur y de las Islas.

Ellos me han hablado de tu confianza, de la eminencia de

tu frente y de la flor de tus labios sutiles

Que te hacen, tus discípulos, columna de silencio, una

rueda de pavo real

Que se eleva hasta la luna, tú resistes su celo alterado

y jadeante.

¿Es acaso tu perfume de frutas fabulosas o tu estela de

luz en pleno medio día?

¡Cuántas mujeres con piel de zapotillo en el harem de tu

espíritu!

Mi encanto más allá de los años, bajo la ceniza de tus

párpados

La brasa ardiente, tu música hacia la que tendemos

nuestras manos y nuestros corazones de antaño.

¿Habrás olvidado tu nobleza, que es el canto

A los Ancestros, Los Príncipes y los Dioses, que no son

ni flor ni gotas de rocío?

Debiste ofrecer a los Espíritus los frutos blancos

de tu jardín

Tú no comes sino la flor, recolectada el mismo año

del fino mijo

Y no hurtas ni un pétalo para perfumar tu boca.

En el fondo del pozo de mi memoria, toco

Tu rostro de donde saco el agua que refresca mi gran

aflicción.

Te diluyes con aristocracia, acodado en la cima de una

colina clara,

Tu lecho oprime la tierra que dulcemente castiga.

Los tam-tam, en las llanuras ahogadas, marcan el ritmo,

tu canto, y tu verso es la respiración de la noche

y del mar lejano.

Tú cantaste a los Ancestros y a los Príncipes legítimos

Tú cogiste una estrella del firmamento para la rima

Rítmica a contratiempo; y los pobres a tus pies desnudos

arrojaron las esteras con la ganancia de un año

Y las mujeres a tus pies desnudos, su corazón de ámbar

y la danza de sus almas desolladas.

Mi amigo, mi amigo —¡Oh, regresarás, regresarás!

Yo te esperaré — mensaje confiado al capitán del cúter

bajo el Kaicedrat.*

Tú regresarás para el festín de las primicias. Cuando

humee sobre los techos la dulzura del atardecer al

declinar el sol,

Y paseen los atletas su juventud, adornada como los novios,

conviene que allí estés.

.

.

*

«El poema sólo se culmina cuando se hace canto, palabra y música a la vez». 

Léopold Sédar Senghor ( Joal-Fadiouth, Senegal, 1906 – 2001). Fue un poeta y político senegalés que llegó a la jefatura del Estado de Senegal. Además, fue catedrático de Gramática, ensayista, y miembro de la Academia francesa. Su poesía, esencialmente simbolista, fundada en el canto de la palabra encantatoria, se construye sobre la esperanza de crear una «civilización de lo universal» que una las tradiciones por encima de sus diferencias y la igualdad dentro de la diversidad. Léopold Sédar Senghor: La poesía es para todos los colores.