.
HAY UN GRAN HOYO NEGRO Y NO SÉ CÓMO LLENARLO
Hay un gran hoyo negro y no sé cómo llenarlo.
Una estrella moribunda dentro de sí misma.
El camino se hace más angosto y no quepo ya en mí.
Me he quedado sin aire.
Soy una llave que no abre ninguna puerta
y empiezo a ahogarme con el agua de estos ojos que no paran de gotear.
Quizá los monstruos del armario sí existen
y aparecen cuando mi mente no deja de gritar;
recorro los mismos sitios, cuesta arriba, con dirección a un precipicio
Los fantasmas que habitan mi mente que no pagan alquiler,
por el contrario,
pintan todas las paredes de un Pantone de colores
que termina siendo siempre el mismo,
una paleta que unifica mi cuerpo con el mismo vacío,
llevándolo al acantilado de mis pensamientos
hasta asesinar lo más cuerdo.
.
.
LA LLUVIA Y LOS ÁRBOLES
No conoces la lluvia ni los árboles, pero ya eres un bosque
Fernando Valverde
Eres la lluvia y el bosque,
donde la humedad atraviesa mis huesos
hasta que el dolor se convierte en círculos
dentro de tu misma ubicación;
ensimismado, nublado por caminos sin regreso y sin salida.
Camino en círculos y creo que me asfixio.
¿Cómo te sostienes de un árbol que nunca te enseñaron a trepar?
¿Cómo caminas una montaña sin zapatos para perseguir la cima?
Yo sí conozco la lluvia, que empapa los jardines dando vida.
Yo sí conozco la lluvia, que ahoga y asesina y puede destrozar.
Yo sí conozco los árboles que crecieron e hicieron sombra.
Yo sí conozco los árboles, donde se dieron frutos que me alimentaron.
Quizás, entonces,
yo soy un bosque.
