DECIR SIN DECIR
La boca que dice
es sexo que canta.
Decir es desear
y tocar con manos invisibles.
Decir es saborear al mundo
y ser devorado por él.
Decir es entrar en la selva
con los ojos cerrados.
Decir es soñar y actuar el sueño.
Decir consume nuestro aliento
pero nos da existencia.
Decir conjura las ausencias.
Decir es parvada de nubes
y polvo en estampida.
Decir hace llover, apaga estrellas,
retira mares, rompe piedras.
Decir es música muy lenta.
Decir nos conduce al fondo
del silencio:
a un abismo habitado
de deseos.
Decir es y no es.
.
.
DÉJAME SER EL LOBO
Desde el lado obscuro de tu piel
me iluminas.
Déjame ser el lobo
—sombra de sed y perro y hambre—
que entra en la noche
de tu cuerpo
con pasos húmedos,
titubeantes,
por tu bosque incierto
—tu olor a mar me guía
hacia tu oleaje—
para tocar adentro
la luna creciente,
de tu sonrisa.
Déjame conocer
—con lengua incluso—
la obscuridad
más honda,
la más callada,
e invocar
con movimientos
repetidos
—rituales—
la luna llena
de tu cuerpo,
la que me lleva a ti
como si yo fuera,
en tus manos,
agua
que conviertes
en marea
iluminada.
.
.
MARABUNTA
Cuando te miro
me crece
un ejército de hormigas.
Avanza rumoroso por mis manos.
Me estira la piel.
Se anuncia, no me deja.
Desde mis piernas respiran
un aire diminuto, entrecortado.
Desde el fondo
de mi vientre
presienten la obscuridad
más húmeda
del tuyo.
Como un sol negro
las hipnotizas.
Te huelo y
mis hormigas
se trastornan,
se tambalean.
Te toco
¿o sueño que te toco?
y corren enloquecidas.
Desde el fondo
de mi sangre,
apresuradas,
sueñan
que hunden sus dientes
en tu carne,
y en la mordida sienten
tu parpadeo.
Crece en el aire
la anchura palpitante
de labios largos
entre tus piernas,
enrojecidos.
Tu más bella flor
carnívora
saborea sin cesar
el paso tenaz
demorado y repetido
de todas mis hormigas.
Adentro
te descubro
hecha de hormigas negras
desquiciadas,
tan necias como las mías.
En el espejo doble
de hambre y sed
y sed y hambre
que ilusamente llamamos
nuestros cuerpos,
tus hormigas y las mías,
se topan boca a boca.
Se reconocen o se imitan,
se devoran o se extravían
confundidas
entre tantas hormigas
tan mordidas.
