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HITOS
La pequeña oficina postal del pueblo se volvía cada vez más pequeña,
desvaneciéndose entre cada nuevo parpadeo hasta finalmente plegarse
mientras yo echaba una mirada hacia atrás:
las cartas del pasado todavía guardan huellas de conocimiento.
Son una colección de cosas que ahora no puedo tocar.
Existe un campo de trabajo que ha sido abandonado al sur de la tierra—
los árboles más viejos todavía conservan nidos cuyas especies han migrado.
Y yo he presenciado el breve milagro: un revoloteo de alas fuertes y decididas
que nunca flaquearon a medida que se elevaban. Y, debajo de ese desfile,
a la sombra del viejo árbol yo me he postrado con un bastón.
El rocío que me humedece las calcetas forma parte de una modernidad líquida
en la que la transición del tiempo continúa empujándome.
Después de haber barrido los últimos granos de arena,
hay otro desierto que se solidifica. Mi mundo de cosas perdidas
es un abismo en el que se desecha el peso de los tesoros de la costumbre,
no puedo cambiar en unos cuantos años lo que ha sucedido durante siglos.
Mi juventud se vuelve tan diminuta que alguien tiene que colocarla
dentro de un frasco de vidrio, y es probable que vaya a sofocarse
pero la esperanza nunca la deja morir. Hay música country en la que se habla
de la pequeña oficina postal del pueblo. Existieron cartas:
legados de árboles y aves que todavía viajan en el viento como un eco,
de manera que debo apretar mi oreja contra las paredes de una cueva
para escuchar lo que parecen los detalles en el hito de una historia.
Así que me quedo quieto, acechando.
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ESCULTURA
Fue su cosa favorita:
comprender que la cultura se retrata.
Entonces, con una vaga idea del cimiento,
manejó el barro y talló la piedra y la madera
para sintetizar un pensamiento que se volvió
totalmente suyo, aunque es verdad
que parte de la pequeña creación solidificada
todavía insistía en conocer las raíces
que empujaron a que esta ramificación
se asomara. La figura esculpida
es fácilmente una extensión de la tesis.
Se queda quieta en una posición abstracta
convenciendo al resto de ser una obra de arte.
Pero en todas partes, de pronto se extiende
una cadena de museos que transmiten
ese mismo olor a tierra y materiales naturales.
No tenemos idea de cuál es esa fuerza oculta
que parece encargarse de depositar diferentes
versiones de la semilla de la creación, y,
quizás más importante: ¿por qué el taller,
con su luz tenue, dentro de la mente humana?
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HOY/ HOY/ HOY
No hay mejor estrategia
que dibujar capas
como si fueran las cubiertas
de los días: a través de un
detenimiento constante,
aprendo a decorar y decorar,
a colgar espejos y encontrar
un nuevo mensaje oculto
a través de cada estación.
No quiero que esta revelación
se sienta como un estancamiento.
Hoy en esta día de color gris,
mientras hago pesas en el gimnasio,
identifico el movimiento en los cuerpos
que corren kilómetros en la caminadora,
avanzando en su reto durante horas
para después bajarse
y llegar al mismo lugar.
Así se pasa un mes hasta que vuelvo a pagar
mi membresía. Un mes en que la única
salvación del mundo es lo que ocurre
entre las pausas dentro de él: las personas
leen, o se enamoran, o hacen curry.
Paseándose entre las rosas: los perros
y los gatos descubren algo nuevo también.
Es el olor perdido en el jardín de las especies.
Y entonces esa simulación se derrite
con una asimilación diferente. Observo
con detenimiento los oscuros rincones
del planeta. De pronto hace tanto frío
que el cuerpo me tiembla, y con los ojos
cerrados, aprendo a prender un fuego
desde dentro.
Hoy es hoy. Mañana es hoy. Oigo un viento
entre nosotros. La brisa invernal ha barrido
todo indicio de que hubo olor en el nacimiento.
¿O acaso recuerdas el perfume del Génesis?
Toda idea cayó en un ocaso.
Por eso me levanto y me pongo el viejo
par de tenis del gym. Es mi único
ejercicio diario.
