CAMINOS
La vida es un buen plan para comenzar el día.
No dejar nada en la imaginación y menos cuando ella nos desea.
Ir hacia adelante, también detenerse.
El abismo se viste de nubes por temor a ver los muertos que se llevó.
Un día, cualquier secreto.
Sentir antes de morir.
Letras desordenadas y sin forma, como adorno.
Colores, vegetación, humedad, olores frescos.
Agua en las orillas del cielo hasta en las paredes del infierno.
Una mágica figura del retorno.
Cruzar las montañas, viaje, placer.
Sol inmenso, aves, más colores, ríos-fisuras, playas, recuerdos, opio, páramos.
Sí, el cansancio entre el calor de la mañana, tomó un poco de nuestro tiempo.
Sentir las causas y sus efectos: extraños, turistas, trabajadores, aventureros, citadinos, indios.
De indios a luna, a rio, a secreto, y fiesta.
Tiene la vida el acertijo de años, peso y experiencias.
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PRIMER ACTO
Un impulso fue quien atravesó esta morada.
El aire se depositó a cuenta gotas para lograr que las ideas exploten en su misma carga.
Las huellas de los robots hicieron tanto ruido a las siete de la mañana, que todos los cuervos perdieron el rumbo, cayeron en picada, formando rayos y tormentas.
El hastío del mundo exilió a los poetas a una cuarta o, tal vez, sexta dimensión.
Sus palabras dejaron de ser vistas y la vida continuó tan miserable, como en aquel verano cuando llovía napalm.
Fueron vistos en las noches, la ciudad era un monstruo solitario y las cenizas de las horas se acumulaban en las esquinas, en noches donde todo llevaba la inicial del crimen.
Al día siguiente de aquella historia, todos fueron condenados por vestir del mismo color de su silencio.
Mientras el primer acto de la poesía fue latir como un terremoto a contratiempo y pintar con necedades aquel camino donde el hombre olvidó cultivar su vida.
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AVALANCHA
Mientras se mueva algo,
puede saberse que el tiempo ha transcurrido.
Antes no.
Gabriel García Márquez
Soy sincero, aunque el mundo no resista.
Cosecho la vida, corazón exhausto.
Los espejos vienen con la conquista.
Mefistófeles no huyas, también soy Fausto.
Mis letras galopan, corren, insisten.
Locura y razón, dialogo interminable.
Mundo ciego donde los credos persisten.
La fe sin pesar, un objeto maleable.
Extiendo el tiempo en la última hora
vigilo la música, el latido, mi existencia
como un alma que el cuerpo atesora.
Es una victoria en muchos destinos
romper el molde, su podrida apariencia.
Abrir el cielo en todos los caminos
