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No es fácil escribir. Es duro como partir rocas.
Consigo la simplicidad con mucho esfuerzo.
La forma de defenderse es escribir.
Lo que voy a escribir ya debe estar, sin duda y de algún modo, escrito en mí. Tengo que copiarme.
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en el mundo de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
