Extravío
Mañana fui tras tus huellas
en la montaña
en el café
en las palabras
Buscándote, iré ayer a lugares
donde sé que no estás:
laberinto en las arenas de la memoria
desierto de sombras trashumantes
sueño de sueños que oscilan
entre ansiedad y nostalgia.
Tras la niebla de un tiempo
inexistente
algo —invaluable e irrepetible—
estoy perdiendo…
Si no es a ti
¿qué es lo que pierdo?
Noche oscura
Enemigo de mí, oscuro enemigo
sombra innominada, adversario anónimo
yo-otro, yo-oculto, yo-desconocido…
Silencioso yo que me habla
en lenguaje incomprensible
Enigmático yo que me habita
legión al acecho, oculta
en el corazón de mi reino
Yo sediento de destrucción
a puerta cerrada lo arrasarás todo
Yo-asesino, yo-déspota, yo-iconoclasta
yo-bárbaro, yo-inclemente, yo-impío…
¿Quedará piedra sobre piedra
cuando el alba anuncie el final
de la oscura noche de mi alma?
Preludio para la extinción
Afuera hierve la muerte en todas las esquinas
la fatalidad día y noche anda al acecho
nuevas maneras del pánico emergen en todas las conciencias
Los hombres de negocios amasan sus fortunas
mientras el mundo parece estar yéndose a pique
¿Dónde encontraré refugio
en la angustia de no saber
cuándo sonarán las trompetas del juicio?
¿A dónde ir cuando todo se derrumbe a mi alrededor?
Y tú
¿a dónde irás cuando las tinieblas
devoren la aurora del último día?
Si un ángel viniera esta noche a avisarme sobre estas cosas
iría a buscarte en cada rincón de este mundo
si es que no fuera demasiado tarde…
si es que aún quisieras recibirme…
