Alfonso Reyes (Monterrey, México, 1889 – 1959). Fue un escritor, traductor, diplomático, jurista, filósofo y académico mexicano. Fue uno de los más importantes literatos de la lengua española.​​​​​​ Fue uno de los fundadores de El Colegio de México, del que fue su primer presidente entre 1940 y 1958. También se desempeñó como embajador de México en Argentina, Brasil, Francia y España. Fue miembro de El Colegio Nacional y de la Academia Mexicana de la Lengua que dirigió entre 1957 y 195

Alfonso Reyes: Mi fantasía vivía entre la voz y las hojas de maíz.

INFANCIA

Yo vivía entre cazadores

que guardan el cañón del rifle,

desarmado, en tubos de aceite,

y que arrancan a martillazos

el alza y la mira.

«Porque —dicen— eso sólo estorba

para la buena puntería.»

Yo vivía entre jinetes

que montaban en pelo, y a lo sumo

usaban bozal o almartigón;

que regían con la voz, y apenas

con un leve quiebro del tronco

o con la presión de las piernas.

«Porque —dicen— hasta el estribo

parece cosa de catrines.»

Yo vivía entre vaqueros

que huelen a res

y traen las manos cuarteadas,

porque nada endurece tanto

como ese calor de las ubres

y la nata seca en la piel.

Yo vivía entre gendarmes rurales,

contrabandistas en su tiempo,

que sabían de guitarra y de albures

y de pistola y de machete,

tan bravos que no se escondían

cuando les daba por llorar.

Yo vivía entre improvisadores

que, aconsejados del mezcal,

componían unos corridos

dignos del Macario Romero,

dignos del Herácleo Bernal,

sobre recuerdos del Río Bravo

y las hazañas de Crispín,

el que tenía pacto con el Diablo.

Yo me vivía en las moliendas

viendo cómo la piedra trituraba

la caña, y echa a un lado el bagazo

y al otro cuela el aguamiel

que se concentra al fuego en los peroles

y se va ennegreciendo y espesando.

El campo, a veces, al relente,

daba el olor de jara mojada en el arroyo,

y las haciendas olían todas

al cigarrillo de hoja de maíz.

Yo me vivía entre cerveceros

viendo mezclar el lúpulo,

viendo escurrir los hilos rubios;

y entrábamos después en la cámara del hielo

que tenía un aroma de marea y pescado,

y donde parecía que los párpados

perdían su peso natural

y los ojos se dilataban.

Yo me vivía entre gentes de fragua

y sabía mover los fuelles,

y para ver los hornos

me ponía gafas ahumadas.

Corrían chorros de metal fundido,

había llamas por el suelo,

había grúas por el aire;

y había laderas de brasas

que teñían de rojo medio cielo.

Yo me vivía en las minas,

viendo torcer los malacates,

oyendo tronar la dinamita,

viajando en canastillas y ascensores,

charlando con las tres categorías

—las tres edades de mineros—:

tigres, peones y barreteros.

Después… he frecuentado climas y naciones

y he visto hacer y deshacer entuertos.

¡Ay de mí! Cada vez que me sublevo,

mi fantasía suscita y congrega

cazadores, jinetes y vaqueros,

guardias contrabandistas,

poetas de tendajo,

gente de las moliendas, de las minas,

de las cervecerías y de las fundiciones;

y ando así, por los climas y naciones,

dando, en la fantasía

—mientras que llega el día—,

mil batallas campales

con mis mesnadas de sombras

de la Sierra-Madre-del-Norte.

Alfonso Reyes (Monterrey, México, 1889 – 1959). Fue un escritor, traductor, diplomático, jurista, filósofo y académico mexicano. Fue uno de los más importantes literatos de la lengua española.​​​​​​ Fue uno de los fundadores de El Colegio de México, del que fue su primer presidente entre 1940 y 1958. También se desempeñó como embajador de México en Argentina, Brasil, Francia y España. Fue miembro de El Colegio Nacional y de la Academia Mexicana de la Lengua que dirigió entre 1957 y 195Alfonso Reyes: Mi fantasía vivía entre la voz y las hojas de maíz.