Ángel González (Oviedo, España, 1925 – 2008). Fue Prestó especial atención a la Guerra Civil Española, otro de los acontecimientos que le marcó en la más tierna edad.un poeta español de la Generación del 50. Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1985 y académico y Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1996, publicó su primer libro de poemas en 1956. En más de una ocasión, González fue invitado a dar conferencias sobre poética en otros países, tales como México, Venezuela o Chile. Además, formó parte de la Real Academia Española, ocupando el sillón de la letra "P".

Ángel González: Lo que queda bajo ese amor proclamará una luz.

CUANDO EL HOMBRE SE EXTINGA

Cuando el hombre se extinga,

cuando la estirpe humana al fin se acabe,

todo lo que ha creado

comenzará a agitarse,

a ser de nuevo,

a comportarse libremente como

los niños que se quedan

solos en casa

cuando sus padres salen por la noche.

Héctor conseguirá humillar a Aquiles,

Luzbel volverá a ser lo que era antes,

fornicará Susana con los viejos,

avanzará un gran monte hacia Mahoma.

Cuando el hombre se acabe

—cualquier día—,

un crepitar de polvo y de papeles

proclamará al silencio

la frágil realidad de sus mentiras.

.

.

MIENTRAS TÚ EXISTAS…

Mientras tú existas,

mientras mi mirada

te busque más allá de las colinas,

mientras nada

me llene el corazón,

si no es tu imagen, y haya

una remota posibilidad de que estés viva

en algún sitio, iluminada

por una luz cualquiera…

Mientras

yo presienta que eres y te llamas

así, con ese nombre tuyo

tan pequeño,

seguiré como ahora, amada

mía,

transido de distancia,

bajo ese amor que crece y no se muere,

bajo ese amor que sigue y nunca acaba.

.

.

PARA QUE YO ME LLAME ÁNGEL GONZÁLEZ

Para que yo me llame Ángel González,

para que mi ser pese sobre el suelo,

fue necesario un ancho espacio

y un largo tiempo:

hombres de todo mar y toda tierra,

fértiles vientres de mujer, y cuerpos

y más cuerpos, fundiéndose incesantes

en otro cuerpo nuevo.

Solsticios y equinoccios alumbraron

con su cambiante luz, su vario cielo,

el viaje milenario de mi carne

trepando por los siglos y los huesos.

De su pasaje lento y doloroso

de su huida hasta el fin, sobreviviendo

naufragios, aferrándose

al último suspiro de los muertos,

yo no soy más que el resultado, el fruto,

lo que queda, podrido, entre los restos;

esto que veis aquí,

tan sólo esto:

un escombro tenaz, que se resiste

a su ruina, que lucha contra el viento,

que avanza por caminos que no llevan

a ningún sitio. El éxito

de todos los fracasos. La enloquecida

fuerza del desaliento…

Ángel González (Oviedo, España, 1925 – 2008). Fue Prestó especial atención a la Guerra Civil Española, otro de los acontecimientos que le marcó en la más tierna edad.un poeta español de la Generación del 50. Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1985 y académico y Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1996, publicó su primer libro de poemas en 1956. En más de una ocasión, González fue invitado a dar conferencias sobre poética en otros países, tales como México, Venezuela o Chile. Además, formó parte de la Real Academia Española, ocupando el sillón de la letra "P". Ángel González: Lo que queda bajo ese amor proclamará una luz.