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EL TIEMPO DEL OTRO
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El amor como lo absoluto es para Hegel una conclusión. El amante ciertamente muere en el otro, pero esta muerte va seguida de un retorno a sí mismo. Ahora bien, el retorno a sí mismo desde el otro es todo menos una apropiación violenta del otro, modalidad que algunos han convertido falsamente en figura principal del pensamiento hegeliano.
Hoy no habría que leer a Hegel tal como nos han enseñado Derrida, Deleuze o Bataille; tendríamos que leerlo de otra manera. El retorno a sí mismo no es ninguna apropiación; más bien, es el don del otro, donación a la que precede la renuncia a sí mismo, el abandono de sí mismo. La conclusión es absoluta porque no es limitada.
Una conclusión limitada significa que tan solo me apropio una parte del otro, permaneciendo yo intacto en mí mismo. El amor como conclusión absoluta presupone una suspensión del sí mismo.
