Camila Carsolio (Ciudad de México, México. 2000). Estudiante de Ciencias Medio Ambientales en Pasadena City College, donde también es tutora de escritura en inglés y líder de introducción a la educación superior. Es bailarina profesional habiendo estudiado danza en Joffrey Ballet School, Nueva York, hecho que le ha permitido participar en diferentes escenarios. El arte y la naturaleza son sus pasiones, y es así como también se ve reflejado en su poesía, una combinación de ambos amores. Ha participado en el taller del poeta mexicano Javier Gutiérrez Lozano.

Camila Carsolio: La danza es el viento que murmura sin ser escuchado.

EL MAR ME CONECTÓ A LA VIDA

El mar me tocó, me abrazó y me llamó,

arrastrándome hasta hipnotizarme con su ir y venir.

Sosteniendo mi cuerpo y meciéndolo como un retroceso en el tiempo

a los brazos de mi madre o inclusive antes,

sostenida por el rugido de su corazón y, en esta instancia, de sus olas,

como si no hubiera pasado ni un segundo desde que nací y partí,

como si la vida tuviera un camino para salir,

una pausa de paz que entra en el momento más oportuno,

una pausa de la gravedad, 

donde mis piernas ya no sostienen a mi cuerpo 

y mi peso no es más que un recuerdo olvidado,

una pausa de las voces 

porque la del mar es como un murmullo que calla todo 

con su poder y su constancia,

una pausa de hacer para no pensar y pensar sin saber qué hacer,

una pausa que se extendió hasta que me dio vértigo de la soledad,

me entró vértigo al ver el cielo caer sobre el mar 

y el agua expandirse sin saber cómo parar,

vértigo ante esta soledad que tanto añoraba,

soledad profunda que me amenaza con arrastrar y no dejar respirar;

esta pausa se convirtió en un respiro sin exhalar,

en un recordatorio de mi falta de compañía 

porque me di cuenta de mi soledad ante la belleza, 

como un paraíso sin vida alguna,

y la idea de desaparecer sin ser vista,

sin ser notada porque las olas se quedan calladas de lo que ven 

y el viento sólo murmura sin ser escuchado,

como la nube después de un bosque quemado,

una soledad mal entendida porque nunca estuvo 

aunque su sombra fue confundida,

ya que un delfín me lo demostró;

a pocos metros saltó sobre la espuma, una aleta y una espalda,

seguidas por el agua que jalaba en sincronía a otra aleta que saltaba

y en un momento, 

la danza de los delfines comenzó,

con más de seis seres tocando el aire sólo para tentarlo a unirse con el mar.

Unidos al agua que me tenía en brazos,

unidos a mí a través del fluido de la vida

y su energía me dio estadía porque el vacío se llenó de la mejor compañía

y el vértigo se convirtió en alegría.

Tan sólo en un día, aprendí que la vida está llena de energía

porque siempre estará unida a otras incontables vidas.

.

.

LO QUE CARGO EN MI CUERPO

Ojos en la oscuridad,

sonidos en mi pecho,

como un león hambriento,

hoy me acecha hasta mi lecho.

Es parte de mi pensamiento

como si estuviera en un acuerdo,

bajo una nube que me engulle

así como me embulle.

Y si pudiera dejar de pensar

en maneras de escapar

el poder del animal

que me deja amenazada

a ser violada o acosada.

Como aquella vez

que carne y hueso me persiguió

de un camión a una pesadilla

burlándose de su poder sobre la mujer.

Sus ojos no los quiero

pero vienen con mi sexo

porque pareciera que le pertenezco al opuesto,

por más que sea viejo o descontento,

por más que no lo vea de regreso.

No nací con miedo

pero si con un anzuelo

que no sale si lo jalo

con mi canto ni mi llanto.

Porque está enterrado en años

de opresión y supremacía.

Donde hoy, ayer y hasta el día que nací,

desaparece una hermana

por querer ser fuerte

o un poquito independiente.

Esto hace que me sienta

como un preso en este cuerpo,

que yo quiero

pero como mío y

no como de aquellos.

Siempre ruge mi interior

con vigor apabullado

por el mundo que han creado

al callar nuestro criterio

con guerras de soldados

y algunos hombres desconsiderados.

Camila Carsolio (Ciudad de México, México. 2000). Estudiante de Ciencias Medio Ambientales en Pasadena City College, donde también es tutora de escritura en inglés y líder de introducción a la educación superior. Es bailarina profesional habiendo estudiado danza en Joffrey Ballet School, Nueva York, hecho que le ha permitido participar en diferentes escenarios. El arte y la naturaleza son sus pasiones, y es así como también se ve reflejado en su poesía, una combinación de ambos amores. Ha participado en el taller del poeta mexicano Javier Gutiérrez Lozano. Camila Carsolio: La danza es el viento que murmura sin ser escuchado.