EL CORAZÓN QUE RÍE
Tu vida es tu vida.
No dejes que sea golpeada contra la húmeda sumisión.
Mantente alerta,
hay salidas,
hay una luz en algún lugar;
puede que no sea mucha luz,
pero vence a la oscuridad.
Mantente alerta,
los dioses te ofrecerán oportunidades:
Conócelas,
tómalas…
No puedes vencer a la muerte,
Pero puedes vencer a la muerte en la vida, a veces,
y, mientras más a menudo aprendas a hacerlo,
más luz habrá.
Tu vida es tu vida.
Conócela mientras la tengas.
Tú eres maravilloso.
Los dioses esperan para deleitarse
en ti.
.
.
YO
Las mujeres no saben como amar,
ella me dijo.
Tú sabes como amar,
pero las mujeres sólo quieren
parasitar.
Yo lo sé porque soy una
mujer.
Jajaja, reí.
Así que no te preocupes por tu ruptura
con Susan
porque ella tan sólo buscará a alguien más
a quien parasitar.
Conversamos un rato más,
luego me despedí.
Corté,
fui al water y
me pegué una buena cagada
pensando fundamentalmente, bueno,
todavía estoy vivo
y aún tengo la habilidad de expulsar
desechos de mi cuerpo
y poemas.
Y mientras eso siga sucediendo
tendré la habilidad de manejar
traiciones,
soledad,
pellejos,
gonorrea
y los reportes económicos en la
sección de finanzas.
En eso
me paré,
me limpié,
tiré la cadena
y luego pensé:
es verdad:
yo sé cómo
amar.
Me subí los pantalones y caminé
hacia la otra habitación.
.
.
¿ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR?
Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.
Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.
Si primero tienes que leérselo a tu esposa
o a tu novia o a tu novio
o a tus padres o a cualquiera,
no estás preparado.
No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
o hasta que muera en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.
.
.
A LA PUTA QUE SE LLEVÓ MIS POEMAS
Algunos dicen que debemos eliminar del poema
los remordimientos personales,
permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero
¡Por Dios!
¡Doce poemas perdidos y no tengo copias!
¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores!
¡Es intolerable!
¿Tratas de joderme como a los demás?
¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero? Usualmente
lo sacan de los dormidos y borrachos pantalones enfermos en el
rincón
La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de
cincuenta,
pero mis poemas no.
No soy Shakespeare,
pero puede que algún día ya no escriba más,
abstractos o de los otros;
siempre habrá dinero y putas y borrachos
hasta que caiga la última bomba,
pero como dijo Dios,
cruzándose de piernas:
«Veo que he creado muchos poetas
pero no tanta poesía”.
.
.
LA SENDA DEL PERDEDOR
Los odié. Odié su belleza, su juventud sin problemas,
y mientras los miraba danzar a través de los remansos de luz mágicamente coloreada,
abrazándose entre ellos, sintiéndose tan bien,
como niños inmaculados en gracia temporal,
los odié porque tenían algo que yo aún desconocía, y me dije a mí mismo de nuevo: ‘algún día seré tan feliz como cualquiera de ustedes, ya lo verán’.
Ellos siguieron bailando y yo repetí mi promesa.
.
.
432
Los animales no se preocupan
por el cielo o el infierno.
Yo tampoco,
quizás por eso nos llevamos muy bien.
.
.
*
Linda me miró y me dijo:
no puedes ser romántico
y pervertido al mismo tiempo.
Le dije, sutilmente:
cuando quieras
te hago un poema oral.
.
.
**
El amor es para la gente real.
.
.
***
La tristeza es causada por la inteligencia.
Cuanto más entiendes ciertas cosas,
más desearías no comprenderlas.
