TE ESPERO
Y cuando te busco
No hay sitio en donde no estés
GUSTAVO CERATI
Los faroles
y los balcones de la casa de tus sueños
espero que te esperen,
así como yo te espero en el camino
donde un día te encontré
mientras miro el atardecer frío que nos acompañó
la primera vez.
Dicen que los amores llegan
y se instalan en el momento perfecto,
que se hacen de los abrazos
que acompañan los días perdidos,
de las miradas que componen
poco a poco los recuerdos
que se hacen calor en las mañanas frías,
en la ausencia que algún día nos tocará.
Por eso creo en el amor que aquí yace,
que se hizo del color de tus ojos,
del aroma de tu cabello,
de las tardes de viernes en las que vienes
y me abrazas.
Te espero,
entre las calles que nos vieron compartir risas,
entre mis brazos que siempre
se harán para tus abrazos,
entre mis ojos que no encuentran
más belleza que la de tu sonrisa.
Te espero para abrazarte con mis palabras,
para quererte entre las noches venideras,
para irnos de viaje a Madrid
y vivirte en Roma,
para mencionarte el amor entre nuestro silencio,
para descifrar juntos el acertijo de vivir,
para darnos la esperanza de que hay
alguien aguardando nuestro regreso
cuando la noche parece caer.
Te espero y te esperaré
porque no conozco otro lugar donde
recoger las flores que sólo en tu mirada florecen,
porque sin ti la puesta de sol
es simplemente un cielo rojo que no puedo
llevarme en la memoria,
porque tienes entre cada palabra
el sonido justo que recompone los ánimos rotos
y porque no sabría cómo amar
otro silencio que duerma a mi lado.
.
.
24
Entre tus noches y las mías
un día nos supimos ver.
Tú me tanteabas con la mirada,
yo te descifraba con los dedos.
Eran amaneceres
los de tus ojos y los del sol;
te miraba y estabas entre tanta luz
junto a mí, en la cama que era menos nuestra
porque el día nos había robado
lo que entre la noche había sido amor.
.
.
¿A DÓNDE VAMOS?
Llegan las noches y me pregunto
si entre cada hora que vendrá al siguiente día
me elegirás, si entre tus esperanzas
y miedos allá, en el futuro, estaré ahí a tu lado.
Cierro los ojos
y pienso en tu mirada cuando estás feliz,
en tu boca cuando hablas desde el amor
que les tienes a los tuyos y a lo que haces,
pienso en tu forma de caminar
cuando algo te hace feliz
y en tus saltos y gritos de alegría cuando
a tus manos llega un regalo.
Cierro los ojos
y te siento en los dedos,
en la yema que te acaricia la cabeza buscando
que te duermas, buscando que sueñes
con aquello que te aleje de la tristeza
y el cansancio.
¿A dónde vamos?
Cuando pienso en ti, esa pregunta me llega,
me toma de la mano
y me dirige a pensar en ti allanando mi futuro,
en ti con tu forma de ver el mundo
y tus ganas de darlo todo
y sí, también tus ganas de caerte (de vez en cuando).
Ojalá que cuando la vida me pregunte:
¿A dónde vamos?
La respuesta me la den tus labios
y sea tu compañía la confirmación
de que amar es verse en muchos lugares,
en muchas metas, en muchos sueños
de la mano de quien siempre te dio el aliento para seguir.
