DONADORA DE ÓRGANOS
Cuando muera
y alguien reciba
este órgano palpitante,
déjele la siguiente nota de advertencia:
“Lleva unas llagas por la crueldad
de manos del pasado,
pero aún funciona y ama incondicionalmente.
Por favor, enséñele a decir no
cuando sea necesario,
jamás le gustó atravesar otro núcleo humano”.
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COMO PIEZAS DE ROMPECABEZAS
Estoy segura
de que la poesía se queda corta
con lo que quiero decir
cada vez que te miro a los ojos.
Que tu voz es melodía
y las palabras que expresas
son la canción romántica
jamás escrita.
Que tus brazos son mi hogar
y tus caricias mi chimenea.
Que no se si eres perfecto
o imperfecto para mí
porque no tengo ni idea
de la definición de estas palabras,
pero sé que,
cada que nos vamos a dormir,
tu pierna y la mía encajan tan bien,
como dos piezas de rompecabezas.
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OCEAN EYES
Siempre hablé del océano de tus ojos,
de esa marea alta cuando llegas a enojarte,
del suave oleaje que transmites cuando dices “te amo”;
de las gaviotas cantando
cuando me miras y acaricias mi rostro,
de esa brisa que estalla en tu cara
cada vez que ríes
y el frío que se siente
cuando cierras… tus ojos piélago
de arena café,
de esta mirada
que llega acariciando mi piel cuando los posas en ella
como la suave marea
que viene y va
trayendo recuerditos del paso de la humanidad,
de otras manos,
de otras pieles
que sobre el límite de tu abismo
arrastra a mi orilla pequeños caracoles y conchitas
de besos y caricias aperladas.
