Desanka Maksimović (serbio cirílico: Десанка Максимовић) (Serbia 1898 –1993) es sin duda alguna la poeta de mayor relevancia en la historia de la extinta Yugoslavia. La temática principal de su poesía era el amor, las aflicciones de la época, y también, la fuerza de la palabra misma. Su actitud hacia el mundo y la filosofía eran de carácter poético. Su lírica se caracteriza por una gran cantidad de aliteraciones y rimas, pero su lema poético se basaba en que la poesía debe ser comprensible, clara, honesta, abierta al ser humano y a la vida. Aquí tres poemas en versión de Kristina Vujičić (Serbia, 1992) y Javier Gutiérrez Lozano (México, 1988).

DESANKA MAKSIMOVIC, LA VOZ DE LA POESÍA FEMENINA EN SERBIA

CUENTO CRUENTO

Érase una vez en los Balcanes

en un país de campesinos,

donde en un solo día, trágicamente,

murió una tropa de pequeños.

Eran todos de la misma edad,

juntos, iban a la escuela 

asistían las mismas celebraciones 

fueron vacunados contra las mismas enfermedades

y así, murieron en el mismo día.

Érase una vez en los Balcanes,

en un país de campesinos,

dónde en un solo día, trágicamente,

murió una tropa de pequeños.

Cincuenta y cinco minutos 

antes de su muerte

la pequeña tropa

estaba en la escuela,

resolviendo las mismas tareas.

Sus pensamientos estaban llenos de números

y sus cuadernos con diversas notas.

Compartían los mismos sueños y secretos,

de patria, de amor,

y les parecía que, por mucho, mucho tiempo,

caminarían bajo del cielo azul,

hasta que cumplieran sus metas y objetivos.

Érase una vez en los Balcanes

en un país de campesinos,

donde en un solo día, trágicamente,

murió una tropa de pequeños.

Una gran tropa de niños 

que se agarraron las manos

y salieron de su última clase,

tranquilos,

como si la muerte no significase nada,

y en ese preciso momento 

los fieles amigos entraron

en la morada eterna.

.

.

NO TENGO MÁS TIEMPO

No tengo más tiempo para oraciones largas

ni para negociaciones,

ni para escribir mensajes como telégrafos.

No tengo tiempo para encender nuevas llamas

cuando mis manos están llenas de cenizas

No tengo tiempo para peregrinajes,

el camino hasta el estuario se minimiza;

ya no tengo tiempo para mirar atrás.

No tengo más tiempo para cosas pequeñas,

ahora, hay que pensar en lo eterno e inabarcable.

No tengo tiempo para pensar en las cruces,

yo puedo llegar a cualquier sitio que esté cerca.

No tengo tiempo para investigaciones,

ahora, no tengo tiempo para análisis;

para mí el agua es sólo agua

y el cielo es sólo cielo.

No tengo más tiempo para dioses ajenos,

cuando ni el mío he conocido.

No tengo tiempo para nuevos mandamientos

suficientes son ya estos diez viejos.

No tengo tiempo de acompañar 

ni a los que dicen la verdad

No tengo tiempo de luchar contra los molinos,

no tengo tiempo para soñar, ni para caminar.

.

.

ADVERTENCIA

Oye, te confesaré mi secreto:

no me dejes sola

cuando la música suene. 

Podrían aparecerme 

unos ojos profundos y tiernos,

completamente regulares.

Podría parecerme

que, me estoy hundiendo en los sonidos,

y que voy a dar mis manos a cualquiera. 

Podría parecerme

que, amar es fácil y bello,

por tan solo un día,

o puedo decirle a quien sea,

en esta divina hora,

el secreto mejor guardado:

cuanto te amo.

Ay, no me dejes sola

cuando la música suene.

Podría parecerme que allí, en el bosque,

se derraman mis lagrimas como un manantial.

Podrá parecerme, que una mariposa negra

pinta con sus alas un secreto tan especial

que a nadie puede confesar.

Podrá parecerme, que, por la oscuridad,

alguien canta y con esa melodía 

toca el fondo del corazón.

Ay, no me dejes sola,

no me dejes sola,

cuando la música suene.