Diane Wakoski (Whittier, California, Estados Unidos, 1937). Es autora de una extensa obra poética, ensayística y narrativa que suma más de sesenta títulos. Ha recibido, entre otros galardones, una beca Fulbright, un premio de la Michigan Arts Foundation y subvenciones de la Fundación Guggenheim, Michigan Arts Council, National Endowment for the Arts y New York State Council on the Arts. Sus primeros poemarios publicados fueron The George Washington Poems (1967), The Motorcycle Betrayal Poems (1971), Dancing on the Grave of a Son of a Bitch (1973) y Waiting for the King of Spain (1976), obra poética reunida posteriormente bajo los títulos The Collected Greed, Parts 1–13 (1984) y Emerald Ice: Selected Poems 1962-1987 (1984), volumen este último por el que recibió el premio William Carlos Williams otorgado por la prestigiosa Poetry Society of America. Entre sus colecciones de poemas publicadas más recientemente están The Diamond Dog (2010), Bay of Angels (2014) y Lady of Light (2018). Ejerció la docencia durante muchos años en Michigan State University.

Diane Wakoski: Del amor es la textura grumosa en la poesía.

HONGOS

Un hombre me preguntó

la historia de mi vida.

Dije

que yo no tenía

historia.

Que todas mis historias eran vidas,

como hongos,

aparentemente sin raíces,

aunque las esporas, microscópicas, que bailan

en la tierra

como mi mano roza tu cara mientras

duermes,

ya no son misteriosas;

y recordé que todas mis historias son una sola,

dejando a una mujer con un puñado de plata

que se vuelve luz de luna

desvanece como el aire,

desaparece con el sol,

permaneciendo ella con sus manos abiertas

y la poesía que es música,

una canción que nos ronda a todos

es lo que le queda,

su realidad misteriosamente,

quizá microscópicamente, ida

para aparecer en otro

terreno pantanoso.

Yo busco al mago que entienda

lo que es invisible

al ojo desnudo,

que lea la poesía como un texto

para una nueva especie de jardín,

que convierta la luz de luna

en un puñado de plata,

en algo sólido y real,

no en ilusión,

no en viejas historias,

no en la vieja versión de la vida,

no en hongos venenosos.

Hongos,

comibles,

hermosos,

que dejan caer las esporas

y dan vida

justamente

como nosotros.

La historia de mi vida

es

que continúa.

.

.

LECHE CORTADA

No puedes hacer

que vuelva a ser

dulce.

Una vez

fue de un color inocente

como las flores de las frutillas silvestres,

y la textura era tan simple

que pasaba a través de un lienzo,

el sabor era fresco.

Y ahora

sin más culpable que el paso del tiempo

para reprocharle,

la misma sustancia

se volvió agria y grumosa.

La leche cortada

sirve para hacer masas deliciosas e interesantes,

se la puede llevar a un nivel superior de acción bacteriana

para crear alimentos nuevos,

puede considerársela

compleja por derecho propio y de textura más interesante

para quien la examine de cerca

como un mapamundi.

Pero

para la mayoría de nosotros:

se echó a perder.

Está agria.

La echamos,

por el desagüe -no en el del patio de atrás-

con cuidado de no volcar nada

porque el olor es fuerte.

Un buen cocinero

estaría escandalizado

con tamaño desperdicio.

Pero no vivimos en un mundo de buenos cocineros.

Yo soy la leche.

Pasa el tiempo.

No me puedes volver

a hacer

dulce.

Me siento llena de culpa en el estante de la nevera,

temblando con la esperanza de un cocinero

que sueñe con waffles,

con biscuits, con dumplings

y demás panes exquisitos,

aterrada del ama de casa moderna que

va a bajarme del estante y con un giro de muñeca

diestro

… ya se sabe cómo sigue.

Eres tú la leche.

Cuando te llegue el turno

acuérdate:

no hay nada que podamos reprocharte

más que el paso del tiempo.

*

El poeta es un ser apasionado que vive calladamente, que sabe muy bien lo que quiere. Es el amor o algo que lo forma, es un guijarro que toda su vida se está puliendo, o puede ser vivido y forjado alrededor de su cuerpo (como lo desearía un cangrejo o un caracol). El o la poeta desea sólo la sensación del amor, de posar sus ojos en la superficie del mundo y ver, más allá del amor, y de todos los cambios, los diferentes caminos que conducen al mismo lugar: el del amor que nunca se va sin regresar.

Diane Wakoski (Whittier, California, Estados Unidos, 1937). Es autora de una extensa obra poética, ensayística y narrativa que suma más de sesenta títulos. Ha recibido, entre otros galardones, una beca Fulbright, un premio de la Michigan Arts Foundation y subvenciones de la Fundación Guggenheim, Michigan Arts Council, National Endowment for the Arts y New York State Council on the Arts. Sus primeros poemarios publicados fueron The George Washington Poems (1967), The Motorcycle Betrayal Poems (1971), Dancing on the Grave of a Son of a Bitch (1973) y Waiting for the King of Spain (1976), obra poética reunida posteriormente bajo los títulos The Collected Greed, Parts 1–13 (1984) y Emerald Ice: Selected Poems 1962-1987 (1984), volumen este último por el que recibió el premio William Carlos Williams otorgado por la prestigiosa Poetry Society of America. Entre sus colecciones de poemas publicadas más recientemente están The Diamond Dog (2010), Bay of Angels (2014) y Lady of Light (2018). Ejerció la docencia durante muchos años en Michigan State University. Diane Wakoski: Del amor es la textura grumosa en la poesía.