Jaime Jordán Chávez (1995, Zapotlán el Grande, México). Es poeta y autor del libro “Los monstruos que nos miran desde el cielo” (Valparaíso Ediciones, 2021). Además ha sido publicado en diversas revistas literarias como Luvina, Vislumbre, Mood Magazine, Los heraldos negros, Vestigios de la Lira, El Ojo de Uk y Barrio Hueten.

Jaime Jordán Chávez: Dame una sonrisa para descubrir el poema.

AUTORRETRATO A LOS VEINTISIEMPRE

Yo tenía una sonrisa de piano esquizofrénico

y trabajaba en un hotel de la noche a la mañana

donde atendía gringos solitarios

que sonaban pendejos hablando en español

cuando pedían que limpiara el piso

por aquellos tiempos

aspiré el invierno de un solo golpe

y me sentí un pequeño dios en Zapotlán el Grande

hasta caer como rayo de pobreza

en el océano inflacionario 

por aquellos tiempos brincaba como duende 

en lo alto del cerro buscando hongos

mientras imaginaba mis primeros libros

y tomaba fotografías de paisajes inenarrables

con la cámara de un celular roto

fui el guajolote borracho

en la boda de mi hermana

y me agarraron de las alas

para aventarme al centro de la fiesta

hice el amor con un par de mujeres

y con una el amor nos hizo

a todas las abandoné

y todas me abandonaron

nunca pude agitar ninguna bandera

la más remota idea de patria

me resultaba asquerosa

por su aroma abstracto

mi país era un pozole de carne humana

mi país es un pozole de carne humana

ahora soy poeta

y provengo de una generación

acostumbrada a las matanzas

ahora soy padre

y provengo de una generación 

en la que nadie quiere tener hijos

durante el día

mi sonrisa de piano esquizofrénico se cierra sutilmente

le cambio los pañales al mundo

juego   bailo   canto

hago voces líricas de muñequitos

compongo canciones infantiles

ahuyento monstruos 

que quieren vivir abajo de la cama de Marbella

y cuando llega la noche

descubro el poema

que se escribe a través de mí

con una voz que no es de nadie

todavía soy joven

y ya aterricé un par de aeroplanos descompuestos 

ya me chuparon el alma un par de musas

ya arrojé el cielo a la basura

ya jugué piedra papel o flor y perdí

tanta cosa solo para decir que he perdido el tiempo

que en mi barba se ocultan hadas mágicas

y que no tengo aspiraciones literarias

porque ninguno de mis amigos talentosos

con los que pongo toques

caguamas y algunas otras cosas

es jurado en ninguna parte

cuando sea viejo 

espero ser menos descarado

y hablar de temas trascendentales

pero algo me dice 

que toda la vida tendré 26 años

y un par de poemas 

sin terminar.

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HIJO DE LA CALLE

El niño no tiene padre ni madre

su dios es un trapo viejo 

con él limpia los parabrisas

de los automóviles que pasan

y la tristeza del océano

que ya no cabe en su mirada

el niño es hijo de la calle

nunca tuvo ningún hogar

el único amor que conoce

lo recibió a machetazos

que le arrancaron la infancia

como si fuera maleza

la gente lava el pecado

en la blanca sal de su llanto

ahí te va mijo pa’ que te alivianes

pero no saben que el niño

lleva el cielo de México 

encima de su hombro

ahí te va mijo pa’ que te alivianes 

y dejan el insoportable peso 

de la miseria compartida

sobre su pequeña palma

entonces el niño mira en el horizonte

un sol humano ocultándose para siempre

y con su aliento de cansancio

derrumba nuestra patria.

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PRIMERAS IMPRESIONES DE LA VIDA

En el principio había un resplandor

intenso e indescifrable

tacto   voces   salvajismo

torrencial asimilación de mixturas 

desbordándose en los confines de un suspiro

más largo que la memoria humana

de pronto el golpe de la vida

se precipita sobre tu frágil desnudez

lloras furiosa por existir

alguien te entrega a los brazos de tu madre

la miras desconsolada

como diciendo ay el monstruo que hicieron de mí

ahí estás un par de años después

en la entrada de un jardín de niños

mamá te lleva de la mano por un sendero de ladrillos

lloras con lágrimas ardientes pero retenidas

como un volcán avergonzado

parece que te aferras a las cadenas de un columpio

un garabato o un sueño

pero es la libertad infantil

de perseguir el vuelo de una mariposa

o buscar flores para dárselas a la abuela

lo que temes perder para siempre

lloras pataleas   reniegas   

pero sin importar lo que hagas

eres adoctrinada como una ovejita negra

entre la gran mayoría de ovejas blancas

que siguen fervientemente las voces de los pastores

y temen a los lobos que acechan

este criadero de pobreza y desesperación.

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ANTESALA DE LA METAMORFOSIS

Hoy nada es verdad

y el alma duele más que nunca

estoy más allá de la sombra

podrían aniquilar este cuerpo

partirlo en pedazos y arrojarlo a un barranco

mi sensibilidad es tan inmensa

que alguien me oiría llorar

en el canto lejano de un ave

no llevo ni un peso en el bolsillo

pero una mariposa monarca

vuela alrededor de mí con alegría

y mis sueños son tan grandes

que ya no pueden residir en la materia

vuelvo desde el río sonoro 

del flujo de mi pensamiento 

y siempre regreso siendo otro

y construyo con mis ruinas 

para que la belleza renazca 

en vano busco el timbre ausente

de mi voz al fondo de su desdoble

el mundo está perdido como yo

y no hay música que lo salve

los espejos no pueden olvidar mi sonido

aunque apenas acaricien con su cristal

la imagen de mi rostro cambiante

hoy nada es verdad

y el alma duele más que nunca

creo que mañana volveré a nacer.

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PARA LA NIÑA QUE GUARDA SUEÑOS DE CIPRESES

Niña tan verde

que en cualquier mirada tuya

puedo respirar la selva

tú que guardas

sueños de cipreses

en una mochila rota

tú que eres arrancada de la mujer

como si fueras maleza

dame una sonrisa

para que me sirva de luna

nunca te dejes domesticar

sigue hablando con los árboles

aquí ya hay sobrepoblación 

de ovejas mecanizadas

aquí faltan niñas salvajes

que hagan poesía en el lodo

con los pies descalzos

prosigue con tu juego

dale vueltas a la palabra

como si fuera un reguilete.

Jaime Jordán Chávez (1995, Zapotlán el Grande, México). Es poeta y autor del libro “Los monstruos que nos miran desde el cielo” (Valparaíso Ediciones, 2021). Además ha sido publicado en diversas revistas literarias como Luvina, Vislumbre, Mood Magazine, Los heraldos negros, Vestigios de la Lira, El Ojo de Uk y Barrio Hueten. Jaime Jordán Chávez: Dame una sonrisa para descubrir el poema.