Jaime Torres Bodet (1902–1974) fue uno de los intelectuales más destacados de México en el siglo XX. Poeta, ensayista, diplomático y miembro del grupo Los Contemporáneos, dedicó su vida al servicio de la cultura y la educación. Se desempeñó en dos ocasiones como secretario de Educación Pública, desde donde impulsó una histórica campaña nacional de alfabetización, la creación de escuelas y el fortalecimiento de las bibliotecas públicas. También ocupó el cargo de secretario de Relaciones Exteriores, representando a México con gran prestigio en el ámbito internacional. Fue director general de la UNESCO entre 1948 y 1952, promoviendo la cooperación educativa y cultural entre las naciones. Su legado humanista continúa siendo un referente para la educación, la diplomacia y la literatura mexicana.

Jaime Torres Bodet como una necesidad de reivindicación literaria

Antes que funcionario público, Jaime Torres Bodet fue poeta, narrador y ensayista. Sin embargo, la trascendencia de su vida pública —como Secretario de Educación Pública, Secretario de Relaciones Exteriores y Director General de la UNESCO— terminó por eclipsar su valiosa faceta literaria.

Recuperar a Torres Bodet como poeta, no significa restar importancia a su labor como servidor público, sino comprender que ambas dimensiones se alimentaban mutuamente. Su pensamiento humanista, su sensibilidad estética y su profunda convicción en el poder transformador de la palabra, fueron fundamentales para la visión educativa y diplomática que lo hizo destacar.

Leer hoy en día su poesía o su narrativa, nos permite descubrir a un autor de extraordinaria calidad literaria que dialoga con las grandes preocupaciones universales, como el tiempo, la memoria, la cultura y la condición humana. Reivindicar su obra literaria es hacer justicia a uno de los escritores más importantes del México del siglo XX y devolverlo al lugar que merece dentro de la tradición de las letras hispanoamericanas.

Los dejamos con esta pequeñísima muestra de poesía del gran Jaime Torres Bodet.

Javier Gutiérrez Lozano

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AMOR

Para escapar de ti
no bastan ya peldaños,
túneles, aviones,
teléfonos o barcos.
Todo lo que se va
con el hombre que escapa:
el silencio, la voz,
los trenes y los años,
no sirve para huir
de este recinto exacto
-sin horas ni reloj,
sin ventanas ni cuadros-
que a todas partes va
conmigo, cuando viajo.

Para escapar de ti
necesito un cansancio
nacido de ti misma:
una duda, un rencor,
la vergüenza de un llanto;
el miedo que me dio
-por ejemplo- poner
sobre tu frágil nombre
la forma impropia y dura
y brusca de mis labios…

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MUJER

¿Qué palabras dormidas
en páginas de líricos compendios
-o al contrario, veloces,
azules, verdes, blancas, recorriendo
los tubos de qué eléctricos letreros-
debo resucitar para expresarte,
cielo de un corazón que a nadie aloja,
anuncio incomprensible,
mujer: adivinanza sin secreto?

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PAZ

No nos diremos nada. Cerraremos las puertas.
Deshojaremos rosas sobre el lecho vacío
y besaré, en el hueco de tus manos abiertas,
la dulzura del mundo, que se va, como un río…

Jaime Torres Bodet (1902–1974) fue uno de los intelectuales más destacados de México en el siglo XX. Poeta, ensayista, diplomático y miembro del grupo Los Contemporáneos, dedicó su vida al servicio de la cultura y la educación. Se desempeñó en dos ocasiones como secretario de Educación Pública, desde donde impulsó una histórica campaña nacional de alfabetización, la creación de escuelas y el fortalecimiento de las bibliotecas públicas. También ocupó el cargo de secretario de Relaciones Exteriores, representando a México con gran prestigio en el ámbito internacional. Fue director general de la UNESCO entre 1948 y 1952, promoviendo la cooperación educativa y cultural entre las naciones. Su legado humanista continúa siendo un referente para la educación, la diplomacia y la literatura mexicana.Jaime Torres Bodet como una necesidad de reivindicación literaria