Javier Soria Cuautencos (Puebla, México. 2002). Poeta, artista digital y estudiante de la Licenciatura en Historia del Arte y Curaduría en la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP). Su poesía se caracteriza por la utilización de la rima libre, la exploración intrapersonal de la temática del desamor y la utilización de sus experiencias relacionadas a las neurodivergencias que padece para construir textos en verso o en prosa. Recientemente ha publicado en la Revista Catártica su poemario Arráncame y en la Revista Remoria un ensayo académico sobre La “teoría chamánica” y las explicaciones que brinda sobre el arte paleolítico.

JAVIER SORIA CUAUTENCOS; NUEVA POESÍA MEXICANA

CHOCOLATE

Tan amarga, dulce y audaz a la vez,

con matices frutales tan tropicales

que me recuerdan al follaje de tu piel,

a cada cacao en tu tez.

Cual cafetalero perdido,

recogí uno a uno los granos,

inclusive los que al suelo lanzabas,

intentando no adorarte.

Pero al caer el ocaso 

decidimos madurar todo esto,

vociferaste tantos quereres…

entonces supe que no podrías amarme.

Aun así, con tu aroma, perfume del Mictlán,

me embriagaba tanto con tu tostado,

tanto, como cuando escuchaba al cenzontle cantar,

el mismo canto que me hacía naranjo:

ácido hasta la raíz.

Ahora solamente puedo decir,

que el chocolate no es para mí.

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PERTENECER

Los hombres no pertenecen siquiera a ellos mismo, para pertenecer, se necesita algo que escapa del lenguaje, de la naturaleza misma que grilletes asegura en todos los sitos. Ni la palabra escrita o la lírica elocuente puede acercarse remotamente. 

¿Has visto alguna vez bailar a un ave de paraíso?, si es así, gustoso podrás llamarte primitivo, sin ataduras, ensimismado por apenas comprender una mínima parte, sin abrir los labios, orgulloso, único y hermoso. 

Y aun cuando he visto tal espectáculo, no puedo permitirme caer en las beldades de tal revelación, porque yo, que no soy mío, soy enteramente suyo… 

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DESPEDAZADO

Me estoy partiendo en dos, como si hubieran pasado un cuchillo carnicero por mi espina buscando el ronqueo e introducido unas manos con feroz agarre que se encuentran tirando de mi ser, desmenuzando fibra por fibra, ligamento por ligamento, me estoy partiendo en dos. La presión en mi pecho no ayuda, me cuesta respirar y hasta llorar, mi corazón se encuentra tan aturdido que busca abrirse camino fuera de mi decadente cuerpo, ya ni siquiera recuerdo la última vez que no fuese así, ya ni siquiera recuerdo la última vez que fui, ya no me recuerdo a mí. Afortunadamente, eso no importa más, porque puedo recordarte a ti.

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HUMANO (verso)

Todos somos víctimas 

de nuestra propia finitud, 

somos angustia, 

somos miedo, 

caricaturas opulentas 

de nosotros mismos, 

“simples” seres humanos 

después de todo.