Fabiola Lizette (Guadalajara, México. 1999) estudiante de Letras Hispánicas de la Universidad de Guadalajara y apasionada por la poesía. Ha publicado sus textos en diversas revistas universitarias y virtuales y en las antologías Metrópoli; el suelo de una voz (2019) y Un latente hallazgo (2021). Asimismo, colabora en el proyecto Conticinio Poesía. En 2020 resultó ganadora del Primer Premio de Poesía Joven Versorama, por proyecto Ululayu. Aquí su primera participación en Vislumbre.

JOVEN POESÍA MEXICANA; FABIOLA LIZETTE

EL LUGAR QUE ES NUESTRO 

1

Observo el tropiezo del segundero en el reloj.

Me observo en ese ciclo que siempre avanza

pero sólo para volver al mismo punto

y dar una vuelta más.

Cada tanto se vuelve uno en otro cuerpo

pero nunca ocupa el mismo lugar.

 2

En ese espacio,

entre las dos manecillas que se encuentran entre sí,

únicamente por voluntad del tiempo

te recuerdo

y sólo entonces

abrazo el tropiezo.

.

.

MIGAS

Siempre tuve miedo a perderme. 

Me aterra la idea de no saber dónde estoy,

de tener que ir a buscar un nuevo hogar

por no saber encontrar el mío.

De niña aprendí a dejar pedacitos de mí

en el trayecto de cada viaje,

-como carnada-

para poder reconocer el camino de vuelta a casa

en caso de tener que volver sola.

A veces olvido que hubo trozos que nunca pude recoger

por haber tomado otra ruta.

De tanto que he migrado,

mi recuerdo queda como una huella a la mitad,

siempre diferente en cada lugar.

Por un tiempo las personas tuvieron nombres de calles,

memorizar sus rostros era reconocer sus banquetas y baches.

Las luces rojas me hacían titubear:

el camino a casa no puede tener solamente un nombre correcto.

Todos los lugares dejaron de ser mi hogar

en el momento en que di el primer paso dentro.

Saber por dónde voy es aprender a volver:

ir hacia adelante

es volver a mí.

Por eso

reconozco más fácilmente el camino a casa que mi casa misma:

no puedo perderme.

Quienes dicen que pueden tienen suerte.

Debe ser más sencillo no encontrarse en el espejo

que no poder escapar de él.

.

.

ENCIERRO

Tu abrazo es una habitación de tres paredes,

una ventana

y una salida de emergencia.

Y es que aunque el amor sea pórtico,

candado

y llave;

he estado de cara a la puerta

y he olvidado

cómo usar el cerrojo.