EL ESPECTRO DEL AMOR
Pensé que nunca más volvería a verte.
Cuando me dijiste que se acabó
Te ayudé a empacar tu maleta,
Doblé con cuidado tu vestido preferido
Para que no se arrugara,
Cubrí los marcos con tus fotos
Con plástico para que no se rompieran
Durante tus aventuras nuevas.
Llevé las cajas con todas tus cosas
A tu coche y me despedí de ti.
Te observé desde la ventana
Hasta que tu coche se desapareció en el horizonte.
Cerré la puerta de nuestra habitación
Tiré la llave a la basura
Y sellé la entrada con cadenas.
Eso era todo lo que podía hacer
Para ayudarme a olvidarte.
Pero hace unos días, en plena noche
El suave eco de las duelas del piso crujiendo,
Y de las puertas abriendo y cerrando
Me despertaron, como si alguien caminara por la casa.
Traté de seguir el sonido
Y me encontré recorriendo de nuevo
Ese pasillo bien conocido donde te vi por última vez.
La puerta estaba abierta,
Y un debil rayo de luz me hizo un señal
Como un dedo fantasmal invitándome a entrar.
Vi tu vestido de nuevo colgado en el closet
Tal como siempre te gustaba,
Las fotos de nosotros riéndonos y felices
Regresaron a la mesa de noche,
Y tu perfume flotaba en el aire
y cayó en mi boca como un beso olvidado.
En la mañana me encontré arropado en mi cama,
Con la cabeza dando vueltas
Y sin memoria de como llegué allí.
Intenté volver al cuarto,
Pero encontré el pasillo abandonado,
Invadido por el polvo y las telarañas
Que lo cubrían todo.
Buscaba la puerta pero mis manos
Solo encontraron la cadena oxidada
Que encerraba mis memorias de ti.
Descendí a la cocina y me senté a la mesa,
El tenue aroma de tu perfume en mi nariz
Era la única prueba de lo que me pasó.
Preparé una taza de café
Y en la luz del amanecer medité sobre la noche.
No creo que nuestros amores mueran.
Tal vez a veces se van por un tiempo,
Pero regresan como fantasmas en la noche,
Efímeras memorias que nos recuerdan
Que en los asuntos del corazón
No hay tal cosa como decir adiós.
.
.
EMBORRACHARME MÁS DE TI
A mi abuelo le gustaba terminar cada día
Con un vaso alto de bourbon en su patio.
Mi abuelo decía que eligió su bebida
Como eligieras una canción en una máquina de discos,
Pasando el dedo sobre cada botella,
Decidiendo con cuidado cual whiskey
Sería la banda sonora de su noche.
Se servía su vaso y lo sostenía hacia el cielo,
Dejando que suenen las notas ambarinas del bourbon,
Prestando mucha atención en todas las formas
En que la última luz del sol del día bailaba en el cristal.
«Cuidado», me decía después del primer sorbo.
«Es fácil perderse en un vaso de bourbon.
Te sientes como poco a poco se apodera de tu cuerpo
Y antes de que te des cuenta, nunca quieras irte».
Hoy, cuando te sientas en frente de mí,
Disculpándote por llegar directamente del gimnasio,
Por fin comprendo lo que mi abuelo quería decir.
Mientras me cuentas las pequeñas historias de tu día
La suave luz de la vela de la mesa relumbra tu cara.
En ese momento tu mirada es un atardecer de ámbar y oro
Que me sumerge en la embriaguez de tus ojos.
Mi corazón late al ritmo de tus palabras y tu aliento.
Cada sonido de tu voz es un sorbo de caramelo,
Que acaricia mi alma con su dulzura y su calor,
Mis mejillas se ruborizan como flores en la primavera.
Ya me siento ebrio por tu belleza.
Te ríes y me preguntas qué me pasa,
Pero me siento en silencio, sonriendo,
Perdido en tu mirada adictiva
Mi lengua retorciéndose y girando en mi boca
Buscando desesperadamente las formas
Que producirían las palabras necesarias para decirte
Que espero que nunca me canse de emborracharme
Con la forma en que me miras.
.
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CALIGRAFÍA DIVINA
Bajo la luz tenue de un atardecer invernal
Las nubes se abrazan cerca de la tierra
Para escapar del frio,
Los copos de nieve titilan
y caen al suelo como estrellas centelleantes,
Y las siluetas negras de las montañas
Suben, descienden, y se curvan
Como si fueran la mano de Dios
Dejando su firma
En cada pico y valle,
Para recordarme
Que en este mundo majestuoso
No estoy solo.
