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SEDUCCIÓN
Pinto mis labios rojos
para así fumar desde tus ojos
la forma en que inhalas,
la forma en que exhalas,
esa manera tuya de paladear el humo,
esa mirada tuya al contemplarme fumar.
Escucho un piano al final del túnel,
el crujir me alienta
y me convence
de seguir mirándote
de esa manera
que tanto te encanta.
Las puntas de tus yemas recorriendo la guitarra,
la punta de tu lengua recorriendo mi abertura.
Ojos perspicaces,
cantos seductores.
Vuelvo a escribirte versos lentos
mientras de mi aliento gozas.
Hago flores de papel,
blancas como tal.
Hay una luz perdida;
la he visto en tu mirada.
Ecos de voces,
y palabras insignificantes
retumban en la habitación.
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LO OLVIDÉ
Dejé un poema debajo de tu lengua,
un poema que había guardado en mi paladar.
Era un poema que no habría de darte,
pero sin permiso lo tomaste
así que, cuídalo bien.
Dejé un poema entre tus rizos despeinados,
un poema que tenía en cada uno de mis anillos.
Dejé un poema en cada lunar,
termina de leerlos y me cuentas qué tal.
Dejé mis palabras entrelazadas en tu barba,
y un poco de cariño en cada una de tus pestañas.
También deje mis miedos ahorcados entre las sabanas,
y un poco de luz en los rincones de los tuyos.
Espero los encuentres,
espero que los leas,
uno
a
uno,
letra por letra.
Y cuando lo hagas, espero entiendas
lo que fue estar sin ti.
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OJALÁ
Quiero deslizarme
por las curvas de tus brazos,
mientras que en cada lunar de tu ser
invento una nueva historia para así poder
conocerte otra vez.
Ojalá pudieras entender que
tu cuerpo tiene más
de cien mundos distintos a menos
de un centímetro de distancia,
y que es imposible contarlos todos
sin antes tomar una enorme bocanada
del aire que me arrebatas.
Ojalá pudieras entender
lo imposible que es dejar de pensar
en la luz y el temor que reflejan tus pupilas
en medio de la oscuridad
y lo tranquila que me siento
al saber que es verdad.
Todo va a estar bien,
no duermas aún,
no quieras soñar lo que ya existe
cuando abres los ojos.
