MARLENE DIETRICH
“No puedo evitar dejar besarme fácilmente”, escribe en sus diarios de juventud.
Lola Lola atraviesa Tiergarten como un cometa de piernas esbeltas. Cruza el estudio de la Universum Film con zapatos blancos, boina y cigarro. Deja caer las cenizas sin disimular infidelidades. Marlene las junta y se empolva el rostro.
Entretelones es bien sabido que se acuesta con todos, menos con Adolph. Se fuma a los que dicen que ella es la culpable de la Segunda Guerra Mundial.
.
.
RACHEL GREEN
La primera gota de lluvia del saxofón de Dusty Rhodes en Washington Square es para Rachel Green. Hoy camina vestida de novia, pero no huye, va tranquila hacia el centro de sí misma. Rachel arrastra un televisor encendido como un grillete. En esta tarde, más que nunca, le pesan sus treinta años.
Siento un adiós, Georgie, en todo el cuerpo.
.
.
MADISON SQUARE PARK
Las ardillas del Madison Square Park reconocen los pasos de Harley y Lucy entre los miles de ecos. La bandada de palomas tiende un manto sobre sus cabezas desde la esquina hasta la rotonda. Una colonia de sombras con cola los adopta. Una de ellas se sube por los pantalones de Harley hasta su hombro, y le cuenta un misterio del otoño. Crujen las castañas en su bolsillo. Le susurra a una colorada: “Tracy, tienes cola de rata, porque te comes las papas fritas de los turistas”.
Los ojos claros de la pareja ven a los niños jugar con las burbujas. En el jardín aledaño meditan los chicos del yoga. Escuchan el sollozo de las fuentes y el bostezo de las estatuas que esperan la llegada del sereno.
Lucy pone alpiste en sus palmas y las palomas como manto caen del cielo a sus pies. Unas pocas se posan sobre el piano de un estudiante, siguen la orquesta, y la mano de Lucy les enseña el orden del universo.
Los canes conducen a sus dueños hacia Lucy. Ella conoce el nombre de cada una de las criaturas de su reino.
Harley habla el idioma de las ardillas,
Lucy, el del delirio y el vuelo.
