ODA A LEVI’S STRAUSS O AL DISEÑO TEXTIL
La agonía de la sintaxis
la agonía de entrar por el exterior cuando
no es otro que el interiorismo dismórfico
de una voz impropia
expropiando tu propia imagen sin eco
Y eso diseña
La moda/ la deixis/ la elipsis del silencio sobre el silencio
en un continente de palabras
que a nadie importa
que no entras aun ni adentro
porque hasta poesía es convención
Aquí el escape:
La urdimbre/ el derrumbe/ lo roído como fuerza en un vaquero
Dos caballos tirando
dos espuelas como remache
la historia son los pliegues en un pantalón
el desuso de los overoles no crea cadenas de ultrainformación
Una historia convive con la otra
un minero y una moto
un jinete y un granjero
un granjero y un James Dean
un suicidio y una conquista
una historia se abraza con la otra
La trama es un tejido
la trama se hace en un telar imperfecto
rompimos la trama
rompimos el jean
rompimos la descarga de un alud de textos aguijoneándonos
presionándonos para que hablemos y confesemos algo que no sabemos
hasta romper nuestra mente
¿Cómo lavar algo que no toco cuando te hablo?
Cómo ser consecuente cuando el recurso que uso es del enemigo
Y por eso salgo y por eso traición
Una pistola hecha en U
para decir que los 501s regresaban con sus familias
después de la guerra
Pesa más el contexto
que el bolsillo gastado de un zurdo
que comía de ese lado en el descenso de la faena
La gradación de colores desde lo sucio
hasta la creación de un surco esmeralda
La gradación… Por ahí la salida
Contemplo y todo calla
Un diámetro diminuto de iris blanco
¿lo escuchas?
Me siento útil
no hay un tic tac clavándome las sienes
con un sangrado que nadie ve
porque hace su traslado a la nariz
y de eso si hay libro médico
Lo que clava viene en sílabas colmadas
de series repetitivas
donde todos dicen, predicen, desdicen
Y entonces viene el diseño
qué sabio era el peso de un blue-jean
los rastros del pico y la pala del minero
el sudor del actor en la pretina
el descanso de los dedos de una mujer
en las presillas
un triángulo perfecto, un perfecto triangulo
Un indio inclinado cantando
a la memoria de sus muertos
alrededor de un pantalón
Las marcas de las botas del rockero
que fue enterrado sin que digamos una sola consonante
solo el rito del silencio y la escucha de las ropas
creando música
un coro furtivo
Se va la historia junto con el humo del indio
nuestras bocas están cerradas, señor Levis
haciendo un círculo en su primer telar
un gato con botas de mezclilla deja caer un ovillo
miramos todos el hilo creando sinuosidades
no nos lleva a nada
es el color esmeralda de algún otro minero zurdo
que se sentaba de lado a observar el ocaso
cansado de escuchar y caminar
.
.
AL PASEO DE LOS TRISTES
El Paseo de los Tristes es el llanto para adentro
sabe a tela de organza
a bordado entre los dedos
a las gitanillas vueltas madres que pregonan la muerte en cada parto
El Paseo de los Tristes es el eco de un piano
con voz de cuervo
Una copla mal hecha en la cuesta
el arroyo que se secó a falta de lágrimas
El Paseo de los Tristes son las lavandas
que levitan desplegando su aroma
para transformar el dolor
circundarlo como las aves circundan
a los cipreses aquí
creándoles ventisca a su dureza
y a su pose indolente
El Paseo de los Tristes es una niña
que observa desde su ventana a dos señoras subir la cuesta,
como si llevaran un muerto
como si la llevaran y ella observara el último aire de la noche
porque son ellas las que van a morir
El Paseo de los Tristes es un rizoma nutriéndose de sangre
poniendo metal a los zapatos
hasta sentir la inmovilidad
del dolor que viene de otro modo
El Paseo de los Tristes es una oración larga
cuando no hay nada que decir
solo una frase hecha que cobra cadencia
entre las patas de un felino a cuesta inscrito en un azulejo
Y ya no hay paseo
solo una ronda estática
solo una tela negra
que anuncia que así es ser mujer
en una marcha fúnebre donde los ganglios no discurren
como tampoco lo hace ya el río Darro
El Paseo de los Tristes son dos abrigos que se tocan sin soltarse nunca
engañando a los ojos como un paisaje observado a lo lejos
El Paseo de los Tristes será la última palpitación que sentiremos
en cuanto cruces la calle y los cipreses rueden con intención de matarnos
por no consensuar nuestro camino
.
.
1. SCRABBLE O A LA ETERNIDAD DEL LENGUAJE ROTO
De vuelta
un cambio de rumbo
un cambio noventas
Un cambio a cerrarte en mis brazos
Un cambio de intensidad
una evadida intensidad
Un siempre en las notas más tristes
del tecladista
Un poder sobre todos los poderes
Un sistema al infinito
Un crimen perfecto
sin llamada
sin auxilio que llegue
a alguna central de ayuda
Una lista inabarcable e
inacabable
Como esta mano
que se extiende y estira
sin poder decir adiós
Porque odia lo irrompible
Lo imborrable e irreversible
de una maldición a la eternidad
Como si el pulso
y una médula unida a ti
mandara escribir
a escribirte sin pausa
sin poder recular
sin poder soltar
un rifle que apunta a la nada
porque todo lo desapareces
todo lo tomas
y solo quedas tú y el arma que cargo
la que nunca dispararé
porque es un cordón
un cordón imbricado
e intensificado
cardinalizado
desde la punta
donde empieza tu cabello
hasta el último lado
donde se posó mi lengua
en tu cuerpo
hasta el último respiro de vida
Hasta el último mar rojo
donde hubiera muerto
de la mano contigo
Sin condena sin escribir
esto sinfín
Condenada a tu cuello
a sentir a kilómetros
como respiras en mis pechos
surcando un camino
en un desierto con manantiales
Cavando por las noches
aun cuando al siguiente día
se llena el desierto
Soy un Fénec pequeño de nuevo
un sacrificio con las orejas
muy grandes para sentir
como exhalas de dolor
Una garganta entre tu garganta
una arteria detrás de tu arteria
tu sangre al ras de tu vientre
tus ojos tras un visor
La gota de sudor
que cae de la hebra de tu cabello
cuando te tengo conmigo
Todos tus déjà vus
todas las pieles que variarán en ti
con mi tejido
Y no sales de mí
Eres mi pestaña atrapada en mis labios
los besos que daré
La llama y el agua
que viviré
La cuenca y la rebelión
La palabra que buscaré en la vida
El animal que cuidaré
Este papel donde me recuesto
El grafito caído
en este escrito que embarra mi mano
La marca que no borraré
El jaleo en mis piernas
o entre ellas
La canción de niña de siempre
y el sueño
la berceuse francesa
el cable de apoyo para contar historias
El último libro
con el que moriré
Mis trazos malhechos
y los bien cosidos
La comida a la hora
la compra sin consumo
los cascos ocultos de la humanidad
El aluvión que corre a mis pies
mis muñecas atadas
mi pasillo
mi camino
mis pisadas pulverizadas
para resbalar en tu boca
El hilo conductor de
una trama sin final
Mi lenguaje rebelado
atado
y desatado
La soguilla infantil para no
virar el camino
Las puntas de mis rodillas
cuando te absorbo
El diámetro perfecto
para mis desmayos
El cabello que arruino
cuando llueve de mí
Tus ojos a lo
lejos en el apocalipsis
Los zapatos pisando carreteras
la mano alzada y la mano caída
¡Para!
Y entre el miedo
la contracción de un cuerpo vuelto mundo
Busco una palabra
o parábola en mi
lengua o en la tuya
Callo sin hallarla
Y digo este texto inacabado
sin sintaxis
/porque ya no sé cuándo/
