EN LA NOCHE DE SAN JUAN
Qué cenizas arderán dentro de nosotros
para alumbrar esta noche de san Juan,
que ya hemos visto arder, con exactitud,
y consumirse en estos últimos años.
¿Quién se va a animar a dar el primer paso
y abandonar la escena?
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APRENDERÁS
No conoces la lluvia ni los árboles,
pero ya eres un bosque.
Fernando Valverde
Porque hay felicidades
que se van y no tienen regreso.
A medida que pasa el tiempo,
Aprenderás
que nacer es algo más amplio y profundo
que una fecha para pedir deseos
al soplar las velas en el cumpleaños.
Aprenderás
que la vida se vive y se revive, no se gana,
que no hay grandes razones para vivir,
sólo gestos pequeños.
Aprenderás
que morir es necesario para poder vivir,
que en todos los ataúdes hay algo de nosotros,
y en cada toque de campana resuena nuestro nombre.
Aprenderás
que ningún bosque ha podido cubrirse con arena.
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ANSIEDAD
Sólo quien lo ha sentido lo sabe.
Un león indomable,
que no va a morderme,
me acecha algunos días con su zarpa
para que tenga prisa.
Las presiones, los nervios,
el ansia del que llora sin motivo,
porque se siente herido.
Es un dolor que nada sabe de palabras.
Entonces, como presa, huyo
en un silencio acostumbrado
a pensar en sí mismo,
y espero a que la luna fantasmal,
traiga el final del día
intentando una tregua,
la búsqueda de un pacto,
hallar una respuesta
debajo del edredón, o la manta,
que el día de hoy sea sólo hoy.
Aunque la guerra siga,
y el león pueda despertarse,
–lo sé por experiencia–,
existe un mundo más allá.
Quizás soy una puerta
que no se debe abrir.
Porque si estoy vivo,
nadie es culpable de mi muerte.
Pero no es eso…
No encuentro la manera de explicarlo.
Sólo quien lo ha sentido lo sabe.
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ÚLTIMA CITA
Cuando me acostumbré
a que mi dormitorio
fuera la única piel hospitalaria,
volviste a aparecer,
desordenando mi soledad.
Te escribí en una servilleta
––¿Quieres casarte conmigo?
Sin dudar escribiste:
–Sí, para liberarme en ti.
Y en silencio te volví a perder
bajo la oscuridad
y la distancia.
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RECOLETA
Ahora que sus labios están
a diez mil kilómetros de distancia,
a un vuelo de avión y un desfase
horario de cuatro horas,
escribo en esta tarde de noviembre,
que añora una primavera
vestida de mujer en Buenos Aires.
Escribo pensando que estoy allá
caminando en busca de lo perdido,
por los tristes edificios de Recoleta
para comprobar si hay algo
que perdura de aquel beso
sin más testigos que la lluvia,
sabiendo que cada beso
es el primero
y el último.
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MELANCOLÍA
Ahora que sé cómo eres,
que sé que los labios
en la noche mienten,
volveremos a vernos.
nuestros encuentros
serán de día. De noche
me da miedo llamarte.
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APARTAMENTO
Porque al alejarnos las casas cambian.
No hay un sólo día,
que no repita nuestro nombre,
en el apartamento que compartimos.
Nos recuerde
y se pregunte
a qué distancia
vivimos de las promesas
que empeñamos en sus paredes.
Lo que somos,
discos, películas y libros,
está ordenado en una estantería
que ya no existe.
El apartamento que compartimos…
Se alquila.
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LA MAGA
Siempre fuiste mi espejo, quiero decir
que para verme tenía que mirarte.
Julio Cortazár
A Elena Boledi.
Fue lo mejor que me sucedió en París.
Y aunque nunca pude resistirme
al deseo de tenerla a mi lado,
tocar su boca con mis dedos,
sentir su lengua chocando
con las encías y el paladar,
no me atreví a pedirle
que se quedase conmigo.
Con la muerte de Rocamadour desapareció
como la luz de ceniza entre las nubes. Tal vez
sabía que por aquel entonces buscar era mi signo,
emblema de los que salen de noche sin propósito fijo,
razón de los matadores de brújulas.
Su búsqueda fue tan desesperada locura
para llegar al cielo, salvar puentes
y tablones entre ventanas,
que acabé descendiendo a los infiernos.
Durante un tiempo creí verla
en el Ponts des Arts, donde
su silueta delgada se inscribía para siempre.
Ahora del lado de acá, recluido
y encerrado, a esa hora que se siente la noche
aunque no se la vea, sigo creyendo verla
una y otra vez en todas las mujeres.
Y en el insomnio con el humo del cigarrillo
escribo su nombre y escucho su voz en el aire.
La Maga, dadora de infinito, era la clave,
el centro que tanto había buscado
y que perdí sin saber que ya lo poseía.
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AEROLINEAS ARGENTINAS
Ella leía Cien años de soledad
en un idioma extranjero.
Mientras yo tiritaba de miedo
al mínimo contacto posible:
su mirada.
Al roce con su piel,
quise que el avión
siguiera volando alto,
muy alto y sin destino.
Pero las doce horas de vuelo
pasaron tan rápidas, como en el cine.
En la cinta de equipajes,
tomó su maleta y se marchó,
sólo un gesto con la mano
como una caricia
invisible sobre mi pelo.
Y entonces supe,
que las historias de amor perduran,
aunque nadie las escriba.
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CUMPLEAÑOS
Hoy es mi cumpleaños.
Miro una foto colgada en la pared
en la que el futuro estaba, como
dicen,
al alcance de mi mano.
Sé que en aquel tiempo
ya vivía
empeñado en retrasar relojes.
Ahora que se adelantan,
que adelgazan, muy deprisa,
pensaré
que nunca he sido tan viejo como hoy,
que nunca seré tan joven como mañana.
