Patricia Highsmith (Forth Worth, Texas, Estados Unidos, 1921 – 1995). Comenzó su actividad como escritora colaborando en la revista Harper’s Bazaar. En el año 1950, influenciada por literatos como Edgar Allan Poe o Joseph Conrad, escribió “Extraños En Un Tren” (1950), un título llevado al cine por Alfred Hitchcock. Poco después escribió la intriga criminal-psicológica “El Cuchillo” (1951). Utilizó el seudónimo de Claire Morgan para escribir “Carol” (1952) ante la prohibición de su editorial. En el libro se pone de manifiesto su propio lesbianismo.

Patricia Highsmith: La supervivencia del escritor es una ardiente convicción.

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Qué gran salto daría la Literatura, si todo aquel que escribe un libro tuviera unas condiciones de trabajo ideales: una habitación tranquila, regularidad, no estar sometido a la ansiedad. Las exigencias del escritor son muy sencillas y, sin embargo, lo más difícil de conseguir en el mundo moderno es intimidad, y lo más caro. Quizá ni un libro de cada mil se escribe con el escritor dando lo mejor de sí. El mundo está lleno de escritores que escriben agotados en su tiempo libre en ruidosos e incómodos rincones de cuartos, interrumpiendo su tarea a fin de trabajar para otros, etc., etc., y sólo los que tienen una ardiente convicción consiguen salir adelante. A la vista de los obstáculos psicológicos de los escritores de esta época, esta despiadada supervivencia del más duro no es del todo justa, tampoco.

Patricia Highsmith (Forth Worth, Texas, Estados Unidos, 1921 – 1995). Comenzó su actividad como escritora colaborando en la revista Harper’s Bazaar. En el año 1950, influenciada por literatos como Edgar Allan Poe o Joseph Conrad, escribió “Extraños En Un Tren” (1950), un título llevado al cine por Alfred Hitchcock. Poco después escribió la intriga criminal-psicológica “El Cuchillo” (1951). Utilizó el seudónimo de Claire Morgan para escribir “Carol” (1952) ante la prohibición de su editorial. En el libro se pone de manifiesto su propio lesbianismo. Patricia Highsmith: La supervivencia del escritor es una ardiente convicción.