Miguel Ángel Faraday (San Pablo Huitzo, México. 1997). Narrador y amante de la pintura, la oratoria y la literatura. Ésta, la primera entrega para Vislumbre.

PERFUME ONÍRICO; CUENTO DE MIGUEL ÁNGEL FARADAY

PERFUME ONÍRICO

Érase una vez no se sabe cuándo, pero sucedió el inesperado palpitar de mi corazón y mis brazos se cierran como pinzas hidráulicas dignas de observarse, la noche arrullaba todo lo que existe en este planeta, la oscuridad manchaba mis sábanas y mi suerte se desvanecía entre tinieblas. Gloria tu fuga envuelto de aberraciones, tu ebrio empedernido, pestilente fuera de sí ¡que le miraste ¡sus lunares enormes, su auto pasado de moda y ese caminar inigualable tan particular que todos conocen o sus zapatos perforados por las piedras que pisa con dureza. Avergüenza el mundo de otra forma. Un día lo observé sacando un arma de un cubo de basura, debe ser un asesino, y creo que te es infiel con una modelo de revista de esas que yo miro en solitario y que con esfuerzo lubrico mis ojos al no poder creer lo que miro.

Pero yo narraré cómo inició todo; no era de día no era de noche eran los fantasmas que van en coche. Gloria era la joven amante de un tirano su castillo parecido a una fortaleza de juguete cargadas de bloques de poliestireno de ese que el mundo quiere que el mundo ama que el mundo espera de aquella estructura donde se domina el poder. Mas el tiempo se detiene botando papeles de acero láminas donde se construyen armaduras de hierro para armar a soldados del cielo.

-Amor te espero con desesperación mi amada, que tu perfume arroje las más inesperadas incógnitas se la respuesta a todo lo que te pregunte, que el oráculo lo resuelva.

Esto decía Juan el pequeño hombre vengador de no más de 1.30 metros no era más chaparro si no fuera más malo, cargaba la mirada viva, la escopeta recortada mostraba su rudeza. Nunca se casó jamás durmió en los brazos de otra mujer mientras ella correspondía al tirano, aunque a veces ella odie sus ya conocidos y desastrosos defectos.

-Yo sufría por Gloria mi estado anímico se doblaba como hojas de colores apagados y esfumarse entre la nada como algo que desparece sin dejar estela.

– ¿Qué soy yo para ti?, gritó Gloria mientras el tirano revolcaba su barba larga y blanca como su sucio pelo, el tirano era aberrante pero no tenía un único pensamiento gozaba del don de enamorar con un destello.

El tirano respondió:

-Eres el oro, eres el vino en ti se reflejan los mejores delirios mientras tanto Juan tirado en el suelo y al borde de la locura decía con voz entrecortada

-Todo está en mi contra repudio la belleza, la razón se limita a observar mi fin y esa frustración que tengo haría que cualquiera termine muerto ahogado en tristeza.

Pero Juan era de ideas altas más altas que las rutas de los aviones o de las naves espaciales que surcan el espacio de su mente prodigiosa se desprendían las más profundas reflexiones era listo y su actuar era eficiente.

Juan pensaba hacer dos cosas desde ese momento, el valor tomaría por asalto su pensar, las ideas se habían acomodado como piezas de ajedrez y la estrategia haría de las suyas era un momento crucial; él seguramente tendría que hacer cosas descomunales aberrantes y tal vez inhumanas y crueles, pero como decía un viejo libro que goza de mi respeto, el arte de la guerra Juan lo tenía de cabecera.

Juan se preguntó:

  • ¿Cómo entrar a la fortaleza si para mí es un terreno inexplorado? seguramente hay trampas y una infinidad de guardias listos para el trabajo.

Entonces comenzó a rasgar su ropa y dijo entre dientes.

  • ¡Dios! párteme como un cedro que abunde el fuego que extiende el cielo entre matorrales ardiendo.

Mientras tanto ellos sembraban flores y espinas en almas prisioneras, así es un reptil sediento, su belleza se derrumbaba y mis miedos como narrador crecían todos sabían, pero hasta yo callaba para no herir de muerte a Juan. Los planes de Juan seguían y todos se acercaba iba a asaltar el castillo. Eran las doce de la noche y en mi mente tengo muy claro lo que sucedió y lo que sucedería: una carnicería.

Bronco, el perro de Juan, mordería en una de las piernas tallando sus afilados dientes a aquel guardia que despojado de sus fuerzas; caería al suelo agonizando. Bronco tenía dientes venenosos y en un minuto terminó la acción. A los otros disparé a discreción- huéspedes dio al panteón.

Crucé el umbral de la puerta conocí su jardín de espinas había oro y jade y enormes estatuas del renacimiento, cruces invertidas, plantas nunca antes vistas, y por último, un árbol hermoso lleno de frutos desconocidos. Quise tomar uno, pero al hacerlo recibí un toque eléctrico.

Juan en su postura siguió caminado al castillo. Sudaba en exceso algo raro sucedió, vio una esfera, pero antes Bronco corrió para desaparecer en las extrañas formas del jardín así que el abrió la puerta de grandes cerrojos. Entró y vio una esfera descomunal parecida al plasma. En mí todo era confusión, caos, anarquía pero el vio al final a Gloria desnuda bañándose en un lago con serpientes ásperas y después de bañarse, se convirtió en una de esas criaturas de cuentos mitológicos. Era reptil que como mi alma, destruyó lo que sentía por ella. Entonces algo peor sucedió: el mago tenía un vudú de Juan, le sacó el corazón tal fue su impacto que cayó al suelo sin piedad; lo recibió el piso. Despertó en una cama.

-Hombre despierta me estás asustando, dijo una mujer.

-¿Gloria que eres tú? ¡Qué rayos está sucediendo sudo como un río y mi cuerpo arde con un inevitable calor!

-No te asustes todo fue un sueño. Leer a Freud solo te ha enfermado y los espejos que pusiste para atraparlos los he quitado. La solución y la entrada a la mente es ser primero un loco un obsesivo decadente, sólo entonces se logra un efecto diferente en la percepción esa es la entrada y la realidad alterna.

-Gloria esto es un disparate yo te vi y eras una apestosa serpiente, jurar no te servirá de algo tengo sueños lucidos desde hace tiempo y ese no es lo que era, pertenecía a otro plano.

Estamos seguros que el alma despierta y el amor se destruye con sangre que sale a borbotones.

Juan trató de aclarar lo que sentía como era posible, tantas cosas que no plantea una explicación lógica. Intentaba darle sentido a lo que no lo tiene, el sueño que tenía marcaría su destino de por vida.

Juan salió al campo corrió unos kilómetros cayó al piso acalambrado y con una mirada ciega se iniciaría en un sueño, lo reviviría todo, no hubo detalle que no recordase todo estaba planeado.

  • ¡Víbora aléjate de mí!, le decía Juan a Gloria desnuda aún.

Yo pertenezco a una deidad la más grande y más poderoso, tú, humano date por muerto, le comunicó sacando su lengua que serpenteaba como un carrusel. Juan alarmado y al borde del colapso y trató de huir, ms sus piernas valerosas lo invitaban a seguir lanzando patadas. Usó su arma que no funcionó así que le rogó a los ángeles y a los santos y recibió del cielo un escupitajo.

Pero al final reaccionó e hizo de su imaginación un arma tan letal que las plantas y las espinas y las estatuas del jardín empezaron a romperse como hojas y entonces me uní con el universo en un solo objeto.

El universo se encontraba gobernado por dioses maquiavélicos, pero Juan acabó con eso. El cosmos volvía a estar en paz y la tranquilidad que desde hace eones no se hacía notar la víbora, el réptil y el tirano cayeron al infierno de los humanos donde reinarán solo mil años y después serán encadenados. Juan se sentía orgulloso de su hazaña, despertó con gloria, vivió dos vidas; ahora solo disfruta de una. Los sueños alegran nuestra vida en ocasiones son tan raros que sobrepasan el entendimiento pocos llegan a entender creo por eso somos mortales.

Juan se resignó a ser un héroe, logró lo que pocos ya sabíamos cómo es el solo quisiera agregar que carecía de belleza, jamás se lavaba los dientes solo cuando las fiestas eran de pocos invitados creía que en ellas su olor potencialmente tóxico se perdería entre la multitud.

Tenía valentía porque le imprimía demasiado sentido a vida. Odiaba lo siguiente:

1. -El maltrato a los canes. Nunca encontró a Bronco y aunque dijeron que estaba bien, en su corazón siempre tuvo la duda.

2.- Odiaba rotundamente el tráfico que ocasionaba las carretas y su sonido que emitía como de un objeto cayendo al vacío, pero con una canción de fondo desconocida.

3.- Y lo que más lo enojaba era no poder darle apoyo a una damisela en apuros.

Así termina esta historia que empezó como un delito y termina como lo fantasía. Una historia del alma a eso que parece incierta y tenebroso, pero que astuta carga de un aura espiritual. Esta historia que de pronto no deja respirar pero que va derrochando aire puro también. Así que ojalá todos seamos como Juan, el tirano y Gloria que derrotó el alma de Juan; la mujer que levantó y tiró de aquella tan fuerte que revotó como la ley de Newton. De Gloria poco hablé, porque la belleza es tan oculta y silenciosa que no mancha con tinta las páginas y su sola presencia hace a los hombres caer en verdaderos sueños desplegados como carpas.

Cada elemento de esta historia invita a conocer la mente y ese es un ejercicio lleno de incógnitas.